El paro nacional convocado por la Confederación de Choferes de Bolivia para este martes no tuvo un acatamiento pleno, especialmente en el eje troncal del país. El primer secretario de la Federación de Transporte Pesado Nacional e Internacional, Nelson Carrillo, reconoció que la medida no fue contundente, pero denunció presiones y amenazas por parte del Gobierno contra dirigentes del sector.
“No se está cumpliendo en el 100% (el paro), porque, estamos siendo amenazados. Pero sí va a haber movilizaciones”, señaló en entrevista con La Razón Radio.
“Nosotros queríamos entrar a un paro con cierre de carreteras, incluso con rutas vecinales, más para poder parar ya toda esta situación, pero lamentablemente nos están dividiendo”, añadió.
Carrillo aseguró que debido a la escasez de combustible el sector opera con el 20% de sus camiones. También criticó que el desabastecimiento de combustibles ya ha obligado a reducir la carga diaria de diésel a 200 o 300 litros por camión, cuando normalmente se requieren hasta 900 litros por ruta
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En ese contexto, Carrillo aseguró que el paro fue desvirtuado por sectores afines al oficialismo. Acusó al ejecutivo de la Confederación de Choferes, Lucio Gómez, de haber cambiado de postura bajo presión. “¿Por qué? Porque el gobierno prácticamente se lo ha comprado y al menos el señor Lucio Gómez también es parte del gobierno. Es por eso que no hay apoyo en su totalidad.”, denunció.
Carrillo, por su parte, insistió en que “el transporte no es de ningún partido”.
Mientras tanto, en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, el transporte libre y federado decidió no acatar la medida. Los choferes no quieren que su medida de protesta sea tildada como política o confundida con la demanda de organizaciones vinculadas al expresidente Evo Morales.




















































































