Desde tempranas horas de la madrugada, autoridades del gobierno central encabezadas por el presidente Luis Arce, el vicepresidente David Choquehuanca, ministros, autoridades del municipio de Tiwanaku y representantes de organizaciones sociales participaron en el armado de la ofrenda para la Pachamama y recibir el Año Nuevo Aymara 5533.
Los asistentes esperan los primeros rayos del sol en el templo de Kalasasaya donde se realizan las ceremonias ancestrales.
El Willka Kuti, que marca el solsticio de invierno en el hemisferio sur, es una celebración ancestral aymara. Simboliza el renacimiento y la renovación de la naturaleza.
En varias regiones del país, se realizan rituales como ofrendas a la Pachamama (Madre Tierra) y al Tata Inti (Dios Sol), además de danzas y música autóctona.
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El objetivo es agradecer por los frutos del año anterior y pedir bendiciones para la nueva temporada agrícola.
Las autoridades originarias de Tiwanaku prepararon las actividades desde el viernes. Destacaron la relevancia del sitio arqueológico como un lugar cargado de espiritualidad y energía cósmica.





















































































