Las tensiones geopolíticas entre Irán, Israel y Estados Unidos han convertido el precio del petróleo en una amenaza directa para la estabilidad económica boliviana.
Gonzalo Chávez, analista económico, señala que la volatilidad del crudo internacional podría desequilibrar el modelo de subsidios a combustibles que mantiene el Estado.
“Si seguimos importando combustibles caros con dólares que no tenemos, el verdadero barril que puede explotar no es el de petróleo, sino el fiscal”, indicó.
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La advertencia de Chávez se debe a que el país proyectó en el Presupuesto General del Estado (PGE) 2025 un precio de $us 75,3 por barril, pero un alza sostenida obligaría a inyectar más recursos para mantener precios artificialmente bajos a través de la subvención.
“Hemos perdido las reservas internacionales y el Gobierno está raspando la olla. Cada barril que importamos nos deja más endeudados”, afirmó el economista.
Mientras el gasto en combustibles sube, los ingresos por gas natural se contraen. En los últimos años, el sector hidrocarbúrifero está en caída libre, mientras que los costos por diésel y gasolina se encarecen gestión tras gestión, lo que representa una mayor salida de dólares, con divisas insuficientes para cubrir el costo de la importación de carburantes.
“El gas ya no es el salvavidas”, reiteró Chávez. En su criterio, la balanza energética es ahora negativa y no hay proyectos en el corto plazo que reviertan esta situación.
El economista enfatiza que el impacto final llegará a la población. “La subida del petróleo no es algo lejano, sino que llega a la economía y a tu bolsillo”, dijo.
Aunque el Gobierno no parece estar dispuesto a retirar la política de subvención, la subida en los precios internacionales de los combustibles generará que la falta de dólares se incremente y que la falta de diésel y gasolina se vuelva una constante.
Por ello, Chávez urge un replanteamiento estructural. “Necesitamos repensar la política energética. El peligro no son solo los misiles en Oriente, sino el colapso de un modelo insostenible”, señaló.
En su criterio, la solución pasa por diversificar la matriz energética y reducir la dependencia de importaciones.





















































































