Vivimos tiempos muy difíciles, la crisis sociopolítica-económica ha generado aprieto societal; es decir, ha interrumpido en gran medida toda la dinámica que tiene una colectividad. Pero en varios espacios de los diferentes niveles del Estado (ministerios), pero también las gobernaciones y alcaldías continúan apostando a una dinámica como si fuese normal. También ciertos sectores de la sociedad, sobre todo los comerciantes-empresarios, que siguen con su ritmo.
En esta oportunidad nos ocuparemos de los festejos previstos por el 16 de julio en la ciudad de La Paz. El principal organizador es la Alcaldía. Hace poco oímos declaraciones a funcionarias del gobierno municipal que se habría achicado con el cierre de algunas direcciones de la institución. Creí que el recorte era para ahorrar recursos económicos, para destinar a acciones prioritarios.
Pero, sin ningún estupor, se anuncia la organización de varios festejos por la indicada fecha, contradiciendo lo que se manifestaba por la austeridad. ¿Festejar es más importante que entender las dificultades por las que atraviesan los/as ciudadanos? ¿Si no se festeja, habría algún problema? ¿Quiénes reclamarían? ¿Cuánto dinero se va erogar en la verbena a la ciudad? Está programada su realización en un espacio natural. Sin importarles los efectos a la gran biodiversidad y sus habitantes naturales. Porque es seguro que se utilizará mucha pirotecnia y ruido. Es muy lamentable la actitud de las autoridades del gobierno municipal, que no han perdido el espíritu colonial, justificando que es por “el grito libertario” de 1809.
Desde la fundación de La Paz, sobre todo desde la llamada república, estos homenajes no hacen más inaugurar obras de cemento, que en muchos casos se han deteriorado o simplemente han quedado en “obras fantasma” sin ninguna utilidad. Pero casi nunca hay otro tipo de lanzamientos y para estos tiempos. Por ejemplo, la creación de consultorios gratuitos para los animales (perros, gatos…) o la inauguración de nuevos espacios verdes, en fin. Sobre lo primero, es lamentable que haya tantos “perritos callejeros” por la irresponsabilidad y la falta de educación del ciudadano/a. Ni qué decir de las áreas verdes, su loteamiento, su destrucción va a paso firme y sin ninguna sanción ejemplarizadora.
La idea de seguir fomentado la construcción de una ciudad-cemento sigue primando sobre otras formas de vida. ¿Cuándo apostaremos por la construcción de una ciudad diferente, que realmente permita tener cuidado y una profunda sensibilidad socioambiental? Es lamentable que se imponga festejar en tiempos difíciles, porque sencillamente hay que hacerlo. La ciudad tiene muchas necesidades. Por ejemplo, ¿cómo luchamos contra la contaminación urbana? Un ejemplo, el bosquecillo de Pura Pura está lleno de escombros. ¿Cómo tener un/a guardaparque para que vigile y permita sancionar a los contaminadores que echan los escombros? El dinero que se gastará podría servir para pagar un sueldo a algún guardián de la naturaleza.
Pero las fiestas no solo promovidas desde el Estado y en sus diferentes niveles, sino también por la ciudadanía. En estas fechas hay varias fiestas zonales, donde se preparan meses antes para su cristalización. ¿Cómo explicamos que, pese a la crisis, se gastan, se derrochan mucho dinero? ¿Quiénes son estos “fraternos” o danzarines que sin ningún letargo bailan y se emborrachan hasta no poder? Muchos son parte de los comerciantes-empresarios. Algunos estudios muestran que es el sector “que casi nunca pierde”. Hay que recordar que en los meses fatídicos de la expansión de la pandemia del COVID-19, las farmacias y los fabricantes, ganaron jugosas ganancias. Hoy, en la escasez de varios productos de la “canasta familiar”, los comerciantes-empresarios usufructuan jugosas ganancias.
Otro ejemplo reciente es la realización de la fiesta del Gran Poder, ¿por qué no se postergó? Pese al dolor de los acontecimientos en Llallagua, los organizadores justificaron lo injustificable, “que todo está organizado y no pueden postergarlo”. La lógica es simple: al espíritu capitalista no le importa ni el dolor ni la muerta y tienen que seguir demostrando que así se gana más dinero en el capitalismo liberal.
Chuqiyapu Markasan amtawipa, amuyupaxa q’al t’unantasipki. Uka 16 julio sata ch’amanchirinakaxa umaña thakhiru saratapxchixaya. Arsusiñaniya, ¿janicha?
*Es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.



















































































