La inversión pública de los gobiernos municipales en Bolivia sigue siendo insuficiente para garantizar los derechos de la niñez y adolescencia, según cuatro estudios presentados por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Save the Children y la Federación de Asociaciones Municipales (FAM-Bolivia).
Los informes, que analizan los años 2021 a 2023, revelan serias deficiencias en los presupuestos destinados a salud, educación, protección contra la violencia y gasto social.
Uno de los datos más críticos es que menos del 1% del presupuesto municipal promedio se destina a la protección infantil frente a la violencia. La mayoría de estos recursos va a atención directa —como defensorías y los servicios legales municipales—, mientras que apenas el 10% se asigna a prevención.
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Inversión
Además, la ejecución de estos fondos es baja en varios municipios, limitando la contratación de personal especializado.
En el área de educación, aunque el presupuesto creció de Bs 731 millones en 2021 a Bs 1.161 millones en 2024, aún representa solo el 5% del gasto municipal. De acuerdo con los informes, el desayuno escolar sigue siendo la principal inversión, mientras que la dependencia de transferencias del Tesoro General de la Nación (TGN) limita la autonomía financiera local.
En salud, el presupuesto municipal subió a Bs 1.296 millones en 2023, pero sigue dependiendo en un 79% del TGN. La ejecución varía ampliamente entre municipios, con un gasto per cápita que oscila entre Bs 50 y Bs 10.000. La mayor parte se gasta en salarios y funcionamiento, dejando poco para prevención o programas específicos.
Respecto al gasto social general, se evidencian desigualdades territoriales, con los departamentos del eje central concentrando la mayor inversión. Sin embargo, los municipios más pequeños destinan proporcionalmente más recursos per cápita a niñez y adolescencia, aunque con menos infraestructura.
Los organismos alertan que la baja inversión en protección y prevención tendrá efectos a largo plazo y recomiendan redistribuir recursos de manera más equitativa y eficaz en los próximos años.
Las organizaciones que presentaron los estudios también llaman a priorizar la inversión en programas preventivos, salud comunitaria y educación de calidad para cerrar las brechas y garantizar un futuro digno para los niños y adolescentes bolivianos.





















































































