La Corporación Minera de Bolivia (Comibol) ejecuta un operativo diario de traslado de 1.500 toneladas de desechos metalúrgicos hacia la cima del Cerro Rico de Potosí, con el objetivo de mitigar los 145 hundimientos geológicos que afectan al histórico yacimiento declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
“El trabajo es permanente, no para, y vamos a seguir adelante hasta resolver la totalidad de las incidencias”, afirmó el presidente ejecutivo de Comibol, Reynaldo Pardo, tras inspeccionar la cúspide del cerro, acompañado de técnicos geólogos y topógrafos.
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Cerro
Desde 2022, la estatal minera implementa un plan de emergencia para sostener estructuralmente el Cerro Rico. Solo en la zona crítica, por encima de la cota 4.400, se han detectado 55 hundimientos, los cuales están siendo rellenados con apoyo logístico de la Federación de Cooperativas Mineras de Potosí (Fedecomin).
A la fecha, ya se trasladaron cerca de 500.000 toneladas de material seco para mitigar estos daños, según los datos que maneja el Gobierno.
Pardo valoró el compromiso de las cooperativas mineras que han suspendido operaciones sobre la cota 4.400 y aplican controles estrictos para evitar la extracción y el tráfico ilegal de minerales, especialmente durante las noches.
El Cerro Rico no solo es uno de los yacimientos mineros más importantes del mundo, sino también un símbolo patrimonial y cultural de Bolivia. Comibol aseguró que continuará con los trabajos hasta garantizar su estabilización completa.
La semana pesada, un estudio realizado por la Universidad Autónoma Tomás Frías de Potosí identificó que existen entre 100 y 150 hundimientos en el cerro, por lo que alertaron que su preservación está en riesgo.





















































































