La deuda externa de mediano y largo plazo de Bolivia alcanzó los $us 13.805 millones al primer semestre de 2025, lo que representa un incremento de 3% respecto a diciembre de 2024, según datos del Banco Central de Bolivia (BCB).
El economista, investigador y docente universitario Fernando Romero advirtió que este aumento va acompañado de una pérdida de liquidez y un mayor riesgo fiscal.
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Deuda
Según su análisis, el país ya ha pagado $us 763,8 millones por servicio de deuda en este primer semestre y se estima que el total anual podría superar los $us 1.860 millones, muy por encima de los $us 1.484 millones inicialmente programados. Esta presión financiera se da en un contexto de crecimiento económico débil y caída en las exportaciones.
El indicador de solvencia (relación deuda externa/Producto Interno Bruto-PIB) bajó al 25% a junio de este año, frente al 28,4% de diciembre de 2024.
Sin embargo, Romero advierte que esta reducción se explica por un aumento inflacionario del PIB nominal, y no por una mejora real en la salud financiera del país. De hecho, el crecimiento económico registrado en 2024 fue de apenas 0,73%, lo que confirma una pérdida efectiva de capacidad de pago.
En cuanto al indicador de liquidez, relación entre el servicio de la deuda y las exportaciones, el mismo bajó levemente de 15,2% a 14,9%, pero no por un alivio en el pago de obligaciones, sino por las crecientes dificultades para exportar.
El estudio también señala que el 92% de la deuda externa fue contratada a nombre del Tesoro General de la Nación (TGN), y apenas un 2,7% se destinó a gobernaciones, municipios y entidades descentralizadas. Entre los principales acreedores multilaterales figuran el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) (32%), Banco de Desarrollo de América Latina-CAF (21%) y el Banco Mundial (12%), mientras que entre los bilaterales destacan China (9%), Francia (5%) y Alemania (0,6%).
Romero señala que la economía boliviana no solo muestra menor solvencia y liquidez, sino también una creciente dependencia del endeudamiento externo.
Aseguró que los organismos internacionales y calificadoras de riesgo han expresado su preocupación por la posibilidad de que el país enfrente problemas en el repago de su deuda, lo que podría desembocar en una crisis de balanza de pagos o incluso en un default.
“La actual administración ha llevado al extremo esta dependencia de los créditos externos. Todo indica que sin nuevos préstamos no hay margen de maniobra fiscal, lo que revela la profundidad de la crisis financiera que enfrenta el país”, advirtió.





















































































