La presencia constante de los candidatos en redes sociales y foros organizados por medios o instituciones civiles no alcanza a compensar su escasa actividad territorial. Según el consultor en comunicación política Carlos Saavedra y la politóloga Luciana Jáuregui esta lógica hiperdigitalizada vació el contenido de las campañas y alejó a los postulantes de la ciudadanía.
“La hiperdigitalización de la política está construyendo candidatos frívolos, que no logran conectar ni entender a su electorado”, afirmó Saavedra en entrevista con La Razón Radio. A su juicio, la política requiere contacto real, no solo exposición en pantallas: “No hay política sin piel”.
Mientras que Jáuregui, sostuvo que la desconexión se debe a una transformación estructural en las campañas. “Están enfocadas en nichos digitales, generalmente urbanos y jóvenes, y dejan fuera a sectores de base que son claves para construir mayorías nacionales”. En su criterio, las redes desplazaron el contacto directo, pero no lograron llenar ese vacío con propuestas o anclaje popular.
Ambos coincidieron en que ningún candidato logró seducir al electorado indeciso, que representa más del 30% según las últimas encuestas. “Ese votante, huérfano de liderazgos claros, no encuentra una afiliación ni ideológica ni emocional”, dijo Saavedra. Y, el problema se agrava porque muchos postulantes parecen más preocupados por fidelizar a sus seguidores en redes que por escuchar demandas ciudadanas.
Para Jáuregui, se debe a que estas elecciones son atípicas, donde se produce una transición entre un “ocaso del modelo político” y el surgimiento de otro. En su criterio, existe una “desalineación” estructural entre la oferta electoral y la demanda social.
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Izquierda dividida
Para ambos analistas, el Movimiento Al Socialismo (MAS) y sus disidencias atraviesan una campaña tensa. Andrónico Rodríguez, candidato por Alianza Popular, tiene el desafío de consolidar un liderazgo de izquierda.
Sin embargo, para Jáuregui, Rodríguez “apostó” por una estrategia centrista cuando su principal disputa es con Evo Morales. “Debería encargar una campaña más bien polarizante, interpeladora. Y sobre todo porque Morales no le va a traspasar su votación”.
Saavedra coincidió en que el principal rival electoral de Rodríguez es Morales. “Y no lo está entendiendo. Yo veo un Andrónico muy light, veo un Andrónico descafeinado, veo un Andrónico que no se está conectando con el votante de izquierda, que no quiere polarizar, veo un Andrónico muy señorito”.
Sobre Eduardo del Castillo, candidato del MAS, Saavedrá aseguró que su candidatura refleja más esa desconexión. “Tú tienes un Del Castillo que estrena una campaña que más parece un reality show, un casting de bailando con un sueño, que mostrándose muy vinculado a las bases masistas”, añadió.
Ambos analistas coinciden en que la izquierda atraviesa un proceso de debilitamiento estructural, sin capacidad de renovar liderazgos ni de orientar el rumbo de la crisis. “Estamos ante una izquierda atrapada en personalismos, incapaz de cohesionarse en torno a un nuevo proyecto”, sostuvo Jáuregui.
Derecha
En paralelo, aseguraron que la derecha tampoco logra construir un liderazgo aglutinador.
Según la última encuesta de Unitel, publicada el 30 de julio, los cinco candidatos identificados con la derecha o la centro-derecha: Samuel Doria Medina de la alianza Unidad; Jorge Quiroga, de la alianza Libre; Manfred Reyes Villa, de Autonomía Para Bolivia (APB- Súmate); Rodrigo Paz, Partido Demócrata Cristiano (PDC) y Pavel Aracena, de Acción Democrática Nacionalista (ADN) – ¬suman el 55,5% de la intención de voto. El bloque de izquierda, Con Andrónico, Del Castillo y Jhony Fernández, candidato de La Fuerza del Pueblo, apenas alcanza el 10,4%. El resto (34,1%) corresponde a voto nulo, blanco o indeciso.
En criterio de Jáuregui, por primera vez en 20 años la derecha tiene “algunas posibilidades de victoria”. Sin embargo, dijo, también son liderazgos que “ya no responden” a la nueva Bolivia.
Indicó que la mayoría de los candidatos actuales- de izquierda y derecha- quieren despegarse de su pasado, sin lograr articular un proyecto a futuro.
Para Saavedra, esta situación demuestra que la oposición histórica del MAS creció debido al momento de crisis que vive el país y se atribuye al partido político.
Jáuregui consideró que gran parte de los candidatos de oposición pertenecen a un ciclo político agotado.
Ambos coincidieron en que ni la derecha ni la izquierda han logrado construir una propuesta sólida. “Todos los programas, incluso el de Andrónico, giran hacia una liberalización económica que transfiere el costo de la crisis a los sectores populares”, advirtió Jáuregui.
Para la politóloga, se trata de una campaña donde casi nadie representa verdaderamente el momento histórico que vive Bolivia.
“Me da la impresión de que Quiroga, Doria Medina, Reyes Villa, son parte de un ciclo pasado, que no responde al nuevo perfil promedio del votante que está emergiendo. Yo creo que vamos a vivir un recambio, también, a posteriori de las élites políticas”, concluyó.





















































































