Los economistas Alberto Bonadona y Armando Ortuño, coincidieron que el próximo gobierno deberá aplicar un ajuste económico que incluya el retiro gradual de las subvenciones y posibles acuerdos con organismos internacionales. Aseguraron que este proceso deberá estar acompañado de políticas sociales para mitigar el impacto en la población más vulnerable.
En entrevista con Piedra, Papel y Tinta de La Razón, Bonadona reconoció que los efectos de los ajustes recaerán sobre “todos nosotros”. Sin embargo, explicó que la manera de hacerlo “sería no generando diferenciación de precios”.
“Tú dices, todo el mundo paga igual, pero a los sectores más vulnerables tú le das un bono, una bonificación, una transferencia directa. Como se hizo en la época de la pandemia y se utilizó la estructura de la renta dignidad para llegar a los más pobres”, explicó Bonadona.
Por su parte, Ortuño señaló que en este proceso podrían existir dos fenómenos: uno, el aumento de precios; y dos, que se debe buscar la manera de cómo compensar estos incrementos de forma focalizada.
“Va a subir el precio por eso, pero entonces yo te voy a dar un bono directo. A ti, al que más necesita, para que puedas compensar un poco eso”, añadió.
Según Bonadona, el ajuste debe tratarse de una reconfiguración del modelo económico. Esto incluye una estrategia de generación de ingresos como la minería, el turismo, el fortalecimiento de la banca. Además, una nueva relación entre el Estado y sectores productivos.
Crédito externo
Respecto al financiamiento externo, Bonadona aseguró que un crédito internacional no sólo es necesario sino ineludible. “Cualquiera que llegue por la cantidad de recursos que necesitamos van a tener que ser a través del Fondo Monetario Internacional (FMI)”, indicó.
Estimó que Bolivia podría acceder inicialmente a unos $us 5.000 millones, monto suficiente para generar confianza e iniciar una reorientación económica, siempre y cuando se muestren avances en el ordenamiento interno.
Sin embargo, para Ortuño, “el financiamiento externo es el segundo paso”. Explicó que el primero es demostrar que el país está dispuesto a hacer la “tarea” interna. “Nadie va a meter plata sobre un programa que no tiene sustento económico ni tiene sustento político. Nadie se va a arriesgar a hacer eso”, indicó.





















































































