A las 08.05, el coronel Javier Flores, comandante del Colegio Militar Gualberto Villarroel, daba parte al presidente Luis Arce sobre la formación militar y policial para la revista de reglamento en la plaza 25 de Mayo, en Sucre.
Así se iniciaron los actos protocolares de homenaje al Bicentenario de Bolivia. Luego del saludo a los efectivos, el mandatario se dirigió, junto al vicepresidente David Choquehuanca y el presidente de la Cámara de Diputados, Omar Yujra, al frontis de la Casa de la Libertad para la iza de la bandera tricolor y la wiphala.
Un bosque de banderas era el marco para el paso de los mandatarios al edificio que el 6 de agosto de 1825 alojó la firma del Acta de la Independencia de las provincias del Alto Perú, hoy Bolivia.
Si bien la Cancillería organizó los actos protocolares, los anfitriones de la celebración fueron el gobernador en ejercicio de Chuquisaca, Luis Ayllón, y el alcalde de Sucre, Enrique Leaños.
Al acto cívico asistieron autoridades nacionales, gobernadores, alcaldes y cuerpo diplomático. No estuvo presente el presidente de la Cámara de Senadores, Andrónico Rodríguez, convertido opositor al gobierno de Arce.
Sin embargo, los actos centrales se concentraron en la Casa de la Libertad, para la sesión de honor de la Asamblea Legislativa.
A las 10.20, Choquehuanca, en su condición de presidente nato de dicho órgano, instaló la sesión. Minutos después, una guardia indígena guió al presidente Arce al salón principal del edificio colonial, en cuya testera sí se encontraba el senador Rodríguez.
La llegada del mandatario a la sala de sesiones no fue bien recibida por legisladores de la oposición y del evismo, que lo rechiflaron con una serie de improperios, delante de los invitados especiales, entre ellos el cuerpo diplomática; la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, y la vicepresidenta de Ecuador, María José Pinto; el expresidente Jorge Quiroga; el monseñor Jesús Juárez; la cantautora Matilde Casazola, cuya canción De regreso fue reeditada en homenaje al Bicentenario, y el grupo Los Kjarkas, entre otros.
En su discurso, Choquehuanca aludió a las elecciones generales del 17 de agosto, que causó la reacción de los legisladores de oposición. Así instó a elegir la continuidad del Estado Plurinacional o el regreso del “Estado colonial”.
Dijo que, pese a los errores, el Estado Plurinacional sigue siendo la opción. “Desde los extremos no se acepta el Estado Plurinacional”, advirtió la autoridad.
“Hasta 2005, nuestro país fue experimento neoliberal”, provocó Choquehuanca, que causó rechiflas en parte del salón.
El turno fue de Arce. Su discurso se centró en tres ejes: histórico, político y económico. a diferencia de sus anteriores discursos, el de ayer abordó poco los números, como, por ejemplo, las más de 60.000 obras que deja.
Se refirió al ataque “inmisericorde al pueblo boliviano”, pero destacó tres logros. Y citó: “A pesar de todo el sabotaje y complot sostuvimos la subvención a los hidrocarburos, no suspendimos la salud gratuita ni los bonos que nos ayudan a generar una redistribución más equitativa de la riqueza”.
Cuando justificó la grave crisis con el sabotaje del evismo o los “golpes” de 2019 y el “fallido” de 2024, fue silbado por legisladores de la oposición y del evismo.
Al terminar su discurso, la situación fue “aplacada” por las mlodías del grupo cochabambino Los Kjarkas, que, desde un recóndito balcón del salón, cantó Bolivia, la icónica canción. Los asistentes al salón escucharon de pie la composición.
Al terminar la sesión, Arce no pudo cruzar el centro del salón, donde le esperaban rechiflas. Prefirió dejar la sala por la puerta posterior. Se trató de su último discurso de homenaje a la Patria; el 8 de noviembre dejará el poder.





















































































