Aunque las mujeres bolivianas tuvieron un rol protagónico en las guerras de independencia, la resistencia durante la República y las luchas sociales de los siglos XX y XXI, su representación en la máxima esfera de poder sigue siendo marginal.
Mujeres en la presidencia
Solo dos mujeres llegaron a la presidencia del país, ninguna elegida por el voto popular.
En el caso de Lidia Gueiler Tejada, ella ocupaba la presidencia de la Cámara de Diputados, y tras una crisis desatada por las elecciones de julio de 1979 —en las que ninguno de los contendientes obtuvo una clara mayoría— llegó al poder el 16 de noviembre de ese año. Sin embargo, antes de su ascenso, el 1 de noviembre, una nueva aventura golpista tomaba por la fuerza el poder; Alberto Natusch Busch derrocó a Wálter Guevara Arze, que fungía como presidente interino.
Tras asumir la presidencia, Gueiler convocó a elecciones, pero un nuevo golpe —esta vez encabezado por Luis García Meza— la despojaría de la presidencia el 17 de julio de 1980.
En el segundo caso, Jeanine Áñez era la segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores, y tras la renuncia de Evo Morales, se hizo del poder el 12 de noviembre en medio de sesiones del Senado y la Asamblea que fueron catalogadas como ilegales. Gobernó hasta el 8 de noviembre de 2020.
Elecciones 2025 sin rostros femeninos
El escenario no podrá cambiar este año, ya que la única candidata presidencial decidió renunciar, denunciando presiones políticas para abandonar la carrera electoral.
Hoy son ocho hombres los que compiten por el voto ciudadano. Sus fórmulas vicepresidenciales también están encabezadas por varones, con una sola excepción. Así, una vez más, se escribirá un nuevo capítulo de la historia presidencial boliviana sin mujeres como protagonistas.
¿Cambio en el horizonte? Fallo judicial abre la puerta a la paridad
Sin embargo, una reciente resolución del Tribunal Constitucional Plurinacional que exige la inclusión de al menos una mujer en los binomios presidenciales futuros permite vislumbrar un cambio. Este mandato podría abrir el camino para que Bolivia siga los pasos de países como Argentina (con Cristina Fernández), Chile (con Michelle Bachelet), Brasil (con Dilma Rousseff) o México (con Claudia Sheinbaum), donde las mujeres no solo participaron, sino que gobernaron.





















































































