Colombia anunció una ofensiva militar para doblegar a los grupos guerrilleros responsables de dos brutales ataques perpetrados el jueves. En una arremetida que deja 19 muertos y sume al país en la peor crisis de violencia en una década.
El ministro de Defensa Pedro Sánchez recorrió este viernes la zona aledaña a una escuela de aviación militar. Donde la víspera murieron al menos seis civiles y más de 60 resultaron heridos. Todo por la explosión de un camión bomba en Cali (suroeste), la tercera ciudad más poblada del país.
Sin ahondar en detalles, el jefe de la cartera anunció allí la Operación Sultana para proteger a esta región «del terrorismo y del crimen».
El jueves Cali fue un caos. José Burbano, caminaba cerca de la base militar cuando «de un momento a otro, estalló algo súper fuerte y todos hacia el piso», relató a la AFP.
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Colombia
Apenas unas horas antes, guerrilleros en Antioquia (noroeste) mataron a 13 policías al derribar un helicóptero con un ataque de dron y rifles. Los uniformados estaban en una misión de erradicación de cultivos de hoja de coca.
Las autoridades atribuyen los ataques a dos disidencias de las FARC, enfrentadas entre sí. Que rechazaron el acuerdo de paz firmado en 2016 con el grueso de esa guerrilla.
Sánchez dijo que en cinco áreas de operación de esos grupos, la extorsión, los asesinatos y el reclutamiento de niños disminuyeron. Eso «los ha llevado a un desespero para afectar con el arma más criminal y demencial que puede existir, que es el terrorismo», aseguró.
El presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, presente este viernes en una cumbre en Bogotá, expresó su pesar. «Nuestros corazones están con las víctimas de los ataques», dijo.
Falla de inteligencia
«Estamos enfrentando a una mafia internacional, con bandas armadas aquí», dijo el presidente Gustavo Petro tras una reunión con la cúpula militar en Cali cerca de la medianoche del jueves.
El primer mandatario izquierdista de Colombia enfrenta cada vez mayores críticas por la creciente violencia y su estrategia de privilegiar el diálogo con los grupos armados en lugar declararles una guerra frontal.
El alcalde de Cali reconoció en Blu Radio «una falla de inteligencia que se tiene que corregir».
En el sitio del atentado había otro camión cargado de explosivos que no estalló, de lo contrario «la situación hubiera sido infinitamente peor»,





















































































