Los precios del cobre registraron un nuevo ascenso el viernes, encaminando al metal hacia una cuarta semana consecutiva de ganancias, impulsados por señales económicas alentadoras provenientes de Estados Unidos y China que fortalecen las expectativas de demanda para este metal industrial clave.
El contrato de cobre a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres (LME) subió hasta un 0.8%, alcanzando los $us 9,898 por tonelada métrica, cerca de su nivel más alto en un mes. Simultáneamente, los futuros del cobre en la bolsa COMEX también tuvieron un incremento del 1%, con el contrato más activo cerrando en $us 4.5880 por libra, equivalente a unos $us 10,093 por tonelada métrica.
En Estados Unidos, los datos gubernamentales revisados mostraron que la economía estadounidense creció a una tasa anualizada del 3.3% en el segundo trimestre, mejorando la cifra previamente reportada de 3%. Este impulso se debió principalmente a un aumento del 5.7% en la inversión empresarial, acompañado de un gasto resiliente del consumidor y un apoyo significativo proveniente del comercio exterior. Estos indicadores económicos robustos alimentan la demanda esperada para el cobre, que es vital en sectores como la construcción y la manufactura.
Por su parte, en China, aunque las utilidades industriales continuaron cayendo en julio, la velocidad de esta caída fue menor que en junio, lo que sugiere que los esfuerzos del gobierno chino para controlar la capacidad productiva excesiva y estabilizar la manufactura están comenzando a rendir frutos. Esta moderación en el descenso de las ganancias podría sustentar un repunte en la demanda de metales industriales, como el cobre, por parte de los sectores downstream, lo que es crucial para la recuperación económica del país asiático.
Los analistas de Bloomberg Intelligence señalaron que los precios de los metales parecen encaminados hacia un repunte en el corto plazo, apoyados por la débil dinámica del dólar estadounidense en comparación con las monedas del Grupo de los 20 (G20). Esta fortaleza relativa de otras divisas hace que el caso para un dólar cíclicamente bajista sea convincente durante la segunda mitad del año, lo que típicamente favorece a los precios de las materias primas como el cobre.




















































































