El primer ministro, François Bayrou, presentó este martes su dimisión al presidente Emmanuel Macron, que debe encontrar rápidamente a su sucesor para evitar que se recrudezca la crisis en una Francia en zona de «turbulencias».
El Parlamento tumbó el lunes al segundo gobierno en nueve meses, días antes de una jornada de protestas impulsadas en las redes sociales bajo el lema «Bloqueemos todo» y de la revisión de la nota crediticia de Francia por Fitch.
«Necesitamos muy rápidamente un primer ministro (…) Es esencial», urgió el ministro del Interior, Bruno Retailleau, tras una reunión de su partido conservador Los Republicanos (LR).
Vea: El Parlamento tumba el segundo gobierno de Francia en nueve meses
Primer ministro
Bayrou presentó su dimisión a principios de la tarde a Macron, quien la ayudó y le encargó gestionar los asuntos corrientes hasta el nombramiento de su sucesor, según un comunicado gubernamental.
El presidente prometió el lunes que lo designará «en los próximos días». Pero la tarea se anuncia difícil vista la fragmentación política en la Asamblea Nacional, sin mayorías estables desde 2024.
En junio de ese año, Macron convocó inesperadamente elecciones legislativas anticipadas que dejaron una cámara baja dividida en tres grandes bloques: izquierda, centroderecha –gobernante– y ultraderecha.
¿Ruptura o continuidad?
Aunque la izquierda ganó los comicios, Macron nombró primer ministro al conservador Michel Barnier en septiembre en nombre de la «estabilidad» y al centrista François Bayrou en diciembre. Ambos cayeron.
Las oposiciones advirtieron que sin un cambio de política respecto a los ocho años de «macronismo», el nuevo gobierno correría la misma suerte.
El partido de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI) fue más allá este martes y presentó una moción para destituir a Macron. Que no tiene visos de prosperar. Un 64% de los franceses quiere su marcha, según un sondeo reciente de Odoxa-Backbone.
Aunque Macron llamó a su gobierno centroderechista a acercarse a la oposición socialista, podría nombrar en cambio a una persona «de confianza», según sus allegados.
Desde el lunes por la noche, el nombre que más suena es el del ministro de Defensa, Sébastien Lecornu, que ya estuvo en las quinielas en diciembre.
Los socialistas reclaman en cambio un «gobierno de izquierdas» y proponen suspender la reforma de las pensiones de 2023. Así como aumentar los impuestos a las grandes fortunas, dos líneas rojas para el oficialismo.





















































































