En plena campaña electoral, los dos candidatos que disputan la silla presidencial se acercan a Estados Unidos con la promesa de reabrir vínculos y buscar cooperación internacional. Jorge Quiroga de la alianza Libertad y Democracia (Libre) y Rodrigo Paz del Partido Demócrata Cristiano (PDC), dedicaron parte de su agenda a reuniones con organismos internacionales en Washington D.C. y Nueva York.
Sin embargo, para la abogada internacionalista Patricia Guzmán, la apuesta choca con que los EEUU ya no juega el rol de apertura global que tuvo en décadas pasadas. En su criterio, cada vez se muestra “más aislado y confrontacional”.
El 9 de septiembre, Quiroga emitió un mensaje desde Washington D.C. donde aseguró que estaba en ese país para conseguir dólares. 10 días después, Paz, en EEUU, sostuvo una serie de reuniones con organismos internacionales de créditos.
“Estados Unidos en este último tiempo se ha visto relegado. Ellos mismos han generado una política confrontacional de guerra y además antiglobalista”, afirmó en entrevista con La Razón Radio.
Para la abogada, este giro se expresa en cierres de fronteras frente a la migración. También aranceles que propició el presidente Donald Trump que afectaron a varios países y un gasto militar “desproporcionado” que marca la agenda internacional.
‘No ven la realidad’
En este escenario, Guzmán cuestionó sobre “¿qué esperan realmente conseguir estos candidatos de Estados Unidos si ellos están cerrándose al mundo? Nuestros políticos no ven la realidad internacional, el rol que está cumpliendo Estados Unidos y que realmente van a recibir un portazo en la cara”.
Para la especialista, el camino más lógico para Bolivia no es insistir en un interlocutor que se retrae. Se debe apostar por la integración regional latinoamericana y fortalecer alianzas dentro de la región, donde existen mayores posibilidades de cooperación efectiva.
Desde 2008, cuando Evo Morales expulsó al embajador Philip Goldberg y a la Agencia de Lucha contra las Drogas (DEA por sus siglas en inglés), Bolivia y Estados Unidos mantienen sus relaciones diplomáticas reducidas al nivel de encargados de negocios.





















































































