Los economistas Alberto Bonadona, Jorge Akamine y Omar Velasco advirtieron que las políticas graduales que proponen los candidatos presidenciales no serán suficientes para evitar que Bolivia entre una depresión económica hacia 2027.
“El gradualismo nos va a terminar en el 2027 en una depresión, y yo creo que es lo que los gobernantes tienen que evitar”, afirmó Akamine en entrevista con Piedra, Papel y Tinta de La Razón.
Según los economistas, Bolivia enfrenta una estanflación, es decir, el estancamiento o contracción de la producción acompañado de inflación sostenida.
“Pero (la economía) no cayó ayer, está cayendo desde comienzos de año. Esa es la parte de estancamiento, pero a la vez está acompañada por la inflación, una subida sostenida de los precios. Un cóctel perfecto de crisis», explicó Bonadona.
Por su parte, Velasco advirtió que las proyecciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), «implican que vamos a tener una estanflación de mediano plazo». Lo que significa que el país enfrentará caída de ingresos fiscales y mayores presiones inflacionarias simultáneamente.
Akamine proyectó que la inflación convivirá con los bolivianos durante todo 2026, independientemente de las medidas que tome el próximo gobierno.
Desde 2023, Bolivia sufre una escasez de dólares, combustible y la inflación más alta de los últimos años. Algo que pretenden solucionar Rodrigo Paz del Partido Demócrata Cristiano (PDC) y Jorge Quiroga de la alianza Libertad y Democracia (Libre).
Ambos proponen en la necesidad de recuperar la confianza, frenar la inflación y eliminar las filas por combustibles.
Para este año, el FMI proyectó que Bolivia cerrará 2025 con un 20,8% de inflación y un leve crecimiento de 0,6%.
¿Acudir al FMI?
Los analistas cuestionaron que el debate económico se centre en si recurrir o no al FMI sin responder cómo se pagará la deuda que se contraiga.
«Nos estamos endeudando en un contexto de caída de ingresos fiscales y mayores presiones inflacionarias. La pregunta es cómo pagamos esa deuda», planteó Velasco, quien advirtió sobre «una flagrante contradicción en las políticas de ajuste que proponen los candidatos y la necesidad de financiamiento externo».
En contraparte, Bonadona defendió la necesidad de aplicar medidas de shock en lugar de ajustes graduales. Propuso subir el precio de combustibles al nivel internacional y compensar a sectores vulnerables con transferencias directas.
«Si hacemos gradualismo en Bolivia, cuando digas que va a subir la gasolina, la gente va a decir ‘no me lo muevan’. En cambio, si subes al precio del mercado internacional y compensas a los sectores vulnerables con bonos, usando la plataforma de la renta dignidad, puede funcionar», argumentó.
Sin embargo, reconoció que esta estrategia requiere «una gran cantidad de recursos, dólares», porque al entregar dinero directo a la población se generará demanda de divisas que el Estado debe poder satisfacer.
Akamine también alertó sobre un riesgo de default que no debe minimizarse. «Estamos con un tema de riesgo de default inminente. ¿Qué es lo más conveniente? ¿Entrada en default para poder tener mejor ayuda? Es un riesgo que hay», señaló.





















































































