Chile se apresta a vivir una elección presidencial histórica. Por primera vez desde el retorno a la democracia en 1990, los ciudadanos acudirán a las urnas el próximo 16 de noviembre.
En 2022, tras una década de voto voluntario, Chile recuperó la obligatoriedad del sufragio. Hasta 2012, para concretar la obligación de votar el ciudadano debía previamente inscribirse en el padrón electoral, lo que era una acción voluntaria. Ahora, el voto es obligatorio sin necesidad de inscripción previa, ya que el padrón incluye automáticamente a todos los mayores de 18 años.
El presidente Gabriel Boric fue electo en 2021 con voto voluntario, cuando participó apenas el 50% del padrón. Ahora se espera que más de 15 millones de chilenos voten, y se incluye aproximadamente 6 millones que históricamente no participaban en los procesos electorales.
“Lo que introduce una cierta dosis de incertidumbre es que todavía no tenemos muy buenos datos respecto a cuáles son las preferencias de esos votantes obligados”, explicó en entrevista con Piedra, Papel y Tinta de La Razón el politólogo y académico chileno Andrés Dockendorff.
Explicó que los primeros indicios surgieron durante el Plebiscito Constitucional de 2022, cuando el voto obligatorio produjo un resultado distinto al de la elección de Convencionales Constituyentes, realizada con voto voluntario. Las encuestas, indicó, sugieren que estos nuevos votantes obligados tienen un perfil crítico hacia la política tradicional y tienden a favorecer candidatos con discursos “antisistema o de mano dura”, particularmente en temas de seguridad.
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Dockendorff explicó que estas elecciones podrían marcar un punto de inflexión en el sistema político del país. “Tenemos que ver si estamos ante una elección de realineamiento o simplemente de desviación”, señaló el experto.
Tres tipos de comicios
Distinguió tres tipos de comicios: las elecciones de mantención, donde el partido de gobierno se reelige; las de desviación, con un realineamiento transitorio del electorado; y las de realineamiento profundo, que suelen venir acompañadas de crisis agudas y cambios duraderos en las preferencias electorales.
Tres figuras
La carrera electoral se concentra en tres figuras principales: Janet Jara, del oficialista Partido Comunista, quien lidera las encuestas con el 30% de intención de voto; José Antonio Kast, del partido Republicano, representante de la derecha; y Evelyn Matthei, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), con un perfil más centrista. Además, Johannes Kaiser y Franco Parisi, ambos con discursos antisistema, suman cerca del 20% de las preferencias.
Estos comicios muestran un panorama diferente a 2021. En octubre de ese año, los candidatos de izquierda sumaban el 56% de intención de voto, mientras que los de derecha alcanzaban el 33%. Hoy la derecha supera el 54% y la izquierda apenas rebasa el 30%.





















































































