No es que me conste que el flamante presidente electo de Bolivia, Rodrigo Paz, haya mentido, no. Es más, creo que en general él se ha mostrado bastante honesto en su propuesta, diciendo lo que piensa y propone. Es que en el camino electoral han pasado unas cosas y se han dicho otras y él, en la conveniencia del voto, no ha visto necesario desmentir.
En las elecciones nacionales del domingo 19 de octubre, Paz, acompañado de Edmand Lara para la Vicepresidencia, se impuso como ganador (54%) de la presidencia de Bolivia frente al candidato Jorge Quiroga. Gran verdad, su victoria; aunque, en los últimos días, mucha gente seguidora del perdedor no lo cree y se ha empeñado en gritar ¡fraude!, y además hacerlo de manera violenta e histérica en algunas plazas y avenidas. Una locura a la que se les ha llevado con engaños y me explico:
En la campaña electoral, desde el bando muy de derechas de Quiroga se identificó a Paz con la izquierda y en sociedad con el MAS, partido que ha gobernado el país los últimos 20 años y que en la primera vuelta electoral participó en crisis y dividido, mermándole e impidiéndole estar en la segunda.
Se buscó identificar a Paz con este sector de izquierdas, exacerbando el odio hacia todo lo que representa el MAS para sus detractores, engañando descaradamente ya que el actual presidente electo está lejos de ser de izquierda. De todas formas, él calló convenientemente ya que su objetivo era lograr obtener el voto de ese masismo huérfano en la segunda vuelta. Quienes tradicionalmente votaron al MAS, se volcaron hacia la dupla Paz-Lara, dándole la victoria.
Aquí, Lara jugó un papel protagónico por su perfil popular, de expolicía justiciero y luchador contra la corrupción, muy cercano y representante de esa mayoritaria población de clase media baja y baja, empobrecida, trabajadora, mestiza y chola. Mucha gente votó por él, más que por Paz o, también, votó contra Quiroga o contra su vicepresidenciable Juan Pablo Velasco, que se mostró racista, involucrado en casos de corrupción, protagonista de hechos vergonzosos de los que salió huyendo… actos que pasó por alto la élite, y quienes aspiran a serlo (aunque estén a años luz de lograrlo), que se volcó hacia Quiroga.
En todo caso, el Lara, al que tanto desprecian algunos de la derecha tradicional, tampoco es de izquierda; mentira, su pecado es ser de clase baja y amenazar de mala manera a la gente corrupta. Es alguien muy conservador, con señales de machismo y admirador de Nayib Bukele y Javier Milei.
Se ha dicho que el MAS ha muerto y puede ser, al menos como se le ha conocido; sin embargo, en las elecciones sus tres fracciones han obtenido un 3% por un lado, un 6% por el otro y cerca de un 20% en votos nulos (que es lo que llamó a votar Evo Morales, impedido de ser candidato). Estas cifras muestran que este movimiento popular, indígena y de tendencia hacia la izquierda no está muerto y que, al margen de la sigla, si se sumaban las tres cifras podrían haber participado en la segunda vuelta.
Por ello la muerte de lo popular y de la izquierda es un cuento y seguramente su presencia se verá más adelante en la confrontación ante las medidas muy de derecha anunciadas por Paz. Es que en el engaño al que Paz se dejó llevar en hombros convenientemente hacia la Presidencia, no hay gente tonta debajo, cargándole, y muchas organizaciones sociales saben que les debe el cargo. Situación difícil.
Paz fue sincero señalando sus prioridades: “Dios, patria y familia”. Aquí no hay dónde perderse, es alguien tradicional y de derechas. Alguien de extrema derecha también enarbola esa bandera, que es particularmente peligrosa para las mujeres.
Cuando se habla de Dios, en Bolivia suele ser católico o cristiano, se engaña al relacionarlos sólo con valores de bondad y amor, en los hechos se habla de una institución profundamente patriarcal y misógina que ha relegado a las mujeres a niveles de inferioridad y sumisión, posición también reclamada para la gente pobre.
El concepto de “familia” es un engaño para las mujeres porque les da un rol de secundarias, domésticas y sin voz ni voto en asuntos serios, donde deben aguantar todo porque lo primero es esa unidad familiar, pasando sobre su propio cuerpo y de sus decisiones sobre sí mismas.
¿Patria de quién? ¿La fundada en la república sólo para la población blanco criolla? ¿Dónde está el reconocimiento de las naciones y culturas en intersección en el territorio boliviano? En fin, aquí nada es lo que parece, todo es un gran engaño.
*Es periodista y antropóloga

















































































