Ernesto Justiniano Urenda volvió este martes al cargo de viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, cargo conocido como “zar antidrogas”, tras ser posesionado por el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo.
Justiniano ya había ocupado esa función en 2002, durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada. Hoy estará en el cargo que era ocupado por Jaime Mamani, durante la administración de Luis Arce Catacora.
El nuevo viceministro afirmó que retorna al servicio público “con la serenidad que dan los años para construir soluciones realistas” e indicó que la patria atraviesa por un momento en el que “ningún boliviano puede permanecer indiferente”.
“Vuelvo al Estado para servir al país que todos soñamos. El país de nuestros hijos y de las nuevas generaciones. Estoy convencido de que la honestidad es la mejor política pública, que el diálogo es una forma de autoridad y que el orden justo es la base de la paz”, señaló.
Justiniano dijo que su compromiso será trabajar con todos los sectores, sin banderas para que Bolivia recupere “la confianza, el orden y la esperanza que merece”.
“Queremos un Estado que proteja sin abusar, que actúe sin corromperse y que dialogue sin rendirse. Un Estado que usa la ley como su mayor fuerza y el servicio como su razón de ser”, aseveró.
Aseguró que asume el cargo con humildad y con la convicción de servir con experiencia técnica y moral, destacando que el reto de enfrentar el narcotráfico “requiere decisión, coordinación y coraje”.
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“Sabemos que la tarea es exigente. Enfrentar al narcotráfico, fortalecer nuestras instituciones y proteger a la sociedad requiere decisión, coordinación y coraje. Pero los bolivianos hemos superado desafíos mayores cuando actuamos con humildad, transparencia y sentido de patria”, sostuvo.
El viceministro anunció que su misión es clara: enfrentar el narcotráfico, construir una política antidroga moderna, profesional y humana, firme en la ley, respetuosa de los derechos y abierta al mundo.
“Vamos a eliminar el Estado tranca. Ese entramando que convierte las normas en obstáculos y los controles en corrupción. Queremos un Estado que funcione, que actúe y que resuelva siempre en el marco de una ley”, reiteró.
Asimismo, adelantó que el gobierno impulsará una cooperación internacional inteligente basada en el respeto mutuo y en los resultados concretos.
Sobre la hoja de coca, Justiniano reconoció que forma parte de “nuestra identidad”, pero advirtió que el excedente ilegal “es un problema que debemos enfrentar con orden, tecnología y desarrollo alternativo, “no con presión indiscriminada”.
Desatacó que el productor legal será su aliado y que el enemigo es el narcotráfico. Recalcó que hoy Bolivia necesita menos discurso y más resultados, y que el desafío es “recuperar la confianza ciudadana en las instituciones”.





















































































