Introducción: graniza media hora antes del partido en Villa Ingenio. No es lo peor que va a pasar. Las líneas no se ven y quedará hielo por todo lado, todos se resbalarán. Se postergará por 30 minutos. La cancha está a rebosar, incluso con hinchas en las escaleras. Habrá gritos de “cierren las puertas” pero la policía (y la organización del club anfitrión) se aplazarán una vez más. El 80% del aforo se viste de celeste. Bolívar juega de local en El Alto.
El presidente del CAR, Andrés Costa, ha recibido -hora y media antes del inicio- a sus jugadores a pie de autobús. Los “millonarios” han concentrado durante una semana en Huarina, a orillas del lago Titicaca. Los de Robatto no cuentan con tres jugadores clave: Justiniano, Batallini y Cataño; sancionados -extrañamente- hasta este partido.
Nudo: el “match” arranca con la cancha inclinada. Baldivieso, el técnico de Always Ready, opta por meter a su equipo atrás, para jugar al contragolpe. La idea es meridiana: pierna fuerte, faltas (con el permiso del señor árbitro), achique de espacios y marca sobre los extremos “académicos” (“Papu” y “Patito”). El fútbol pasa por los pies de Robson, nada más.
En las “contras” del CAR, solo Paniagua es capaz de complicar a Freita. Triverio no es el mismo que fue en el Tigre (y Torrico luce desaparecido). “Baldi” ha dejado a Bobadilla en el banco. La jugada del partido/del año llega en el minuto 31 con el gol legal de Robson, anulado por supuesta mano de Cauteruccio (la bola pega en el hombro). Entre el VAR -a cargo de Hostin Prado- y el “referee” Dilio Rodríguez ensucian el cotejo ante la sorpresa/enojo de casi todo el estadio (y el pueblo futbolero). Bolívar -golpeado anímicamente- se caerá, poco a poco. Las suspicacias alimentadas en la previa aparecen como inevitables fantasmas.
Desenlance: la segunda parte de los celestes es más de lo mismo; mal parado atrás e ineficaz arriba. El tanto de Always -a pelota parada con un cabezazo del colombiano Alex Rambal- hunde del todo a la “Academia”. El empate sobre el final (en propia puerta del desafortunado Triverio) no ahoga el desasosiego celeste. Los de Always Ready festejan el punto como victoria. El Tigre, el único que puede impedir que Always salga campeón, también.
Post-scriptum: en medio de la segunda parte, el presidente de club Bolívar, Marcelo Claure, tuitea y habla de “asco, descaro y vergüenza”. En los minutos de descuento, las pelotas aparecen pinchadas y no se juegan prácticamente los seis minutos de adición. Es la metáfora de nuestro fútbol. Por eso, el torneo ya no convoca multitudes, por eso las canchas se vacían. El fútbol boliviano se desinfla, poco a poco.
(23/11/2025)
















































































