A pocos días de que entre en vigencia el arancel cero para dispositivos tecnológicos, un reporte del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) revela que el país es ampliamente dependiente de productos tecnológicos importados, con China como principal proveedor y un volumen sostenido de compras en la última década.
De acuerdo con el boletín del IBCE, entre 2015 y 2024 las importaciones bolivianas de productos tecnológicos de línea negra acumularon $us 643 millones, alcanzando su punto más alto en 2022, cuando las compras externas superaron los $us 120 millones. Hasta noviembre de 2025, el valor importado llegó a $us 65 millones, lo que confirma la relevancia de este mercado en el consumo interno
El detalle por origen muestra una marcada concentración. En la gestión 2025, el 72% del valor importado provino de China, seguida a distancia por México con el 9% y Vietnam con el 6%. Estados Unidos y Tailandia aportaron cada uno el 3%, mientras que el 7% restante se distribuyó entre otros países, completando un total de 71 naciones proveedoras
Productos
En cuanto a los productos más demandados, los televisores y monitores encabezaron las importaciones entre enero y noviembre de 2025, con $us 32,1 millones, seguidos por computadoras y laptops ($us 12,9 millones) y teléfonos celulares ($us 8,5 millones). También se registraron compras relevantes de equipos de audio y video, impresoras y otros accesorios electrónicos, hasta sumar un total de $us 64,8 millones en el período analizado
Estos datos reflejan que, antes del nuevo esquema de arancel cero, el mercado boliviano de línea negra se encuentra dominado por productos importados, principalmente de origen asiático, un contexto clave para entender el impacto que podría tener la reciente decisión gubernamental sobre precios, competencia y abastecimiento en el país.
El Gobierno espera que la medida permita reducir los precios de los dispositivos electrónicos para la población en plena crisis económica.
“Los criterios técnicos son incentivar el uso de estos dispositivos que son tan necesarios y que, por supuesto, no son producidos en Bolivia, entonces no afectan en ninguna manera la producción nacional y lo que hacen es incentivar y permitir que ante la crisis económica las personas puedan tener mayor acceso”, afirmó este viernes el viceministro de Política Interna, Álvaro Tapia, en contacto con Bolivia Tv.
Si bien el Decreto Supremo 5518 tiene vigencia hasta el 31 de diciembre de 2026, el Gobierno analizará el impacto de la medida para continuar con su implementación en 2027.




















































































