El gobierno informó finalmente sobre el estado de las reservas de oro. Se anunció una deuda de USD 921 millones producto de operaciones con el oro. Si bien el término adecuado no es “deuda” sino de ventas a futuro—, lo cierto es que el Estado boliviano tiene un compromiso con bancos internacionales de entrega de 6,6 tn de oro para los meses de junio, agosto y octubre de este año.
Sin eximir de responsabilidad a la gestión de Luis Arce por la coherencia de esta operación, el actual gobierno de Paz debe reconocer que, desde que asumió la conducción del país, ha adquirido solo 0,2 tn de oro. La versión oficial lo atribuye al cambio de gobierno, explicación que resulta insuficiente. De haberse acumulado 1 tn por mes como se venía haciendo en meses previos, se habría acumulado USD 280 millones, monto que cubriría un tercio del volumen comprometido. A estas alturas, trasladar la responsabilidad al gobierno anterior ya no es una opción cuando se está en plenas funciones.
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La administración de Paz sustituyó la RD 107/2024, que reglamentaba las compras de oro en el mercado interno al TC de Bs 6,86, incorporando premios o descuentos según el volumen transado. La nueva normativa, según el presidente del BCB, busca mayor “transparencia”, y por eso introdujo de forma explícita un precio referencial del dólar paralelo que lo publica desde noviembre pasado y que alcanza a Bs 9,3 al 26 de enero de 2026.
Un análisis más minucioso permite advertir que el BCB está pagando a los productores de oro una fracción del valor del oro al tipo de cambio paralelo y el resto al tipo oficial. Con ello, el BCB reconoce y utiliza de facto un tipo de cambio distinto al oficial en sus operaciones con el público, abriendo la posibilidad a realizar otras similares. Cabe recordar que el Reglamento de Operaciones Cambiarias (RD N° 007/2012) establece que todas estas operaciones deben realizarse al tipo de cambio oficial.
Con ello, el BCB estaría no sólo formalizando la devaluación de la moneda de forma explícita a través de una resolución de directorio, sino que estaría creando tipos de cambios múltiples aspecto cuestionado por los propios organismos como el FMI porque le quita transparencia a la política cambiaria. Además, la introducción de un tipo de cambio distinto no solo vulnera la normativa, sino que conllevaría pérdidas en el balance de la autoridad monetaria al pagar un tipo de cambio superior al legalmente establecido.
Aunque el abastecimiento de combustibles se haya normalizado temporalmente, su esquema de financiamiento no ha cambiado. Cubrir las importaciones con venta de oro o endeudamiento externo resulta igualmente cuestionable y, pese al discurso oficial, el uso de las RIN ha sido efectivo desde el inicio de la gestión. Mientras persista el déficit en hidrocarburos, la presión sobre los dólares continuará. El sector público atraviesa un descalce de monedas porque mientras la supresión de la subvención ha elevado sus ingresos en moneda nacional, la presión por divisas continúa. El gobierno busca asignar la importación de combustibles al sector privado, pero la escasez de dólares no la elimina sólo la traslada. Los dólares que el gobierno se endeude terminarán en manos del sector privado a través del mercado financiero. En cualquier caso, el resultado macroeconómico es el mismo: deuda externa a cambio de combustibles.
El BCB destaca las mayores divisas —de USD 70 a USD 580 millones. Sin embargo, omite que esta alza ha sido posible a cambio de intereses de deuda externa superiores al 5%, mientras que los retornos de las inversiones de las RIN rinden menos del 0,5%. Sostener artificialmente el nivel de reservas mediante endeudamiento constituye una estrategia insostenible.
El presidente del BCB afirmó que el oro no es un activo líquido y que se debe reducir para diversificar las RIN. Cabe señalar que el Manual de Balanza de Pagos, clasifica al oro monetario como un activo de reserva líquido porque puede negociarse de forma inmediata en mercados organizados o mediante acuerdos bilaterales. Si bien la diversificación de cartera es válida, resulta poco convincente en el actual contexto de incertidumbre global, en el que las principales economías están elevando sus tenencias de oro —no reduciendo, porque es considerado el mejor activo de refugio.
La experiencia reciente demuestra que no se puede otorgar un cheque en blanco para que un solo gobierno decida sobre el destino de las reservas de oro sin un propósito claramente definido y sin mecanismos estrictos de reposición.
(*) Omar Rilver Velasco es habitante del Kollasuyo, Yatiri económico y promotor del Vivir Bien














































































