El Gobierno plantea sustituir el uso de mercurio en la minería aurífera por cianuro, un químico que —según la autoridad del sector— puede ser seguro si se aplica bajo controles adecuados, pese a su carácter altamente tóxico.
El ministro de Minería, Marco Antonio Calderón, defendió esta alternativa al señalar que el objetivo es eliminar completamente el mercurio de la cadena productiva, especialmente en las explotaciones del norte del país, donde su uso ha generado contaminación de ríos y afectaciones a comunidades ribereñas.
“Hay mucha gente que piensa que es peligroso, pero no lo es; bien manejado no lo es”, afirmó la autoridad en declaraciones a medios estatales, al explicar que el cianuro es biodegradable y puede descomponerse en condiciones controladas.
Mercurio
Bolivia es parte del Convenio de Minamata, acuerdo internacional que busca reducir y eliminar el uso del mercurio debido a sus graves impactos ambientales y sanitarios a lo largo de todo su ciclo de vida, desde la extracción hasta su disposición final como residuo.
El ministro argumentó además que pequeñas cantidades de cianuro están presentes de forma natural en ciertos alimentos, como las semillas de manzana o el carozo del durazno, lo que —según dijo— demuestra que el organismo puede eliminarlo cuando la exposición es mínima.
No obstante, organismos de salud advierten que el cianuro es un veneno potente que puede provocar efectos graves e incluso la muerte si se inhala, ingiere o absorbe en cantidades significativas, por lo que su manipulación industrial requiere estrictos protocolos de seguridad y control ambiental.
La propuesta surge en un contexto de presión internacional para reducir la contaminación por mercurio en la minería aurífera, actividad que continúa expandiéndose en regiones amazónicas y que constituye una fuente relevante de ingresos para miles de trabajadores, pero también de riesgos para el medio ambiente y la salud pública.





















































































