Tokio fue testigo de un momento singular: la diseñadora Arisa Onaga, nacida en Santa Cruz de la Sierra y con raíces japonesas, irrumpió en una de las pasarelas más exigentes del diseño contemporáneo con una colección inspirada en las cholitas bolivianas.
Su propuesta no solo evidenció un alto nivel técnico, sino también una narrativa cultural que conectó dos mundos a través de la moda.
Según el medio digital Valor Agregado, Onaga sostuvo su visión con disciplina y confió en su propio talento, pues hasta entonces su trabajo había estado más vinculado a su lado japonés. Decidió entonces reconectar con sus raíces bolivianas y convertirlas en el eje central de su propuesta.
Los diseños incorporaron elementos emblemáticos como el aguayo, reinterpretado con una estética contemporánea que combinó la precisión japonesa con la riqueza cromática y simbólica de Bolivia.
La inspiración principal fueron las cholitas bolivianas, a quienes Onaga reconoce como símbolos de fortaleza, resiliencia y dignidad.
Llevar esta imagen a una pasarela en Japón significó visibilizar la cultura boliviana y despertar el interés del público internacional por conocer más sobre su origen y significado.
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Con esta propuesta, la diseñadora plantea que las culturas pueden dialogar y complementarse para crear expresiones nuevas y significativas. Su objetivo es acercar Bolivia al público japonés, especialmente a las nuevas generaciones, mostrando no solo su estética, sino también su historia.





















































































