El frío invernal en París me sirvió para refugiarme en cuatro gruesos volúmenes que registran las memorias autobiográficas de otras tantas celebridades. La aparición más reciente corresponde a Libertad, de la excanciller alemana Angela Merkel (Ed. Albin Michel- 681 páginas-2024) en su versión francesa. Es, en realidad, el recuento pormenorizado de dos vidas: la primera, desde su nacimiento en 1954, hasta la caída del muro de Berlín, bajo la dictadura de la RDA (Alemania Oriental), y la segunda, en República Federal Alemana, donde llegó a sus 35 años y cuya carrera política la elevó por 16 años a la Cancillería (2005-2021). Hija de pastor protestante, se doctoró en física y, entre su ejecutoría oficial, confiesa que, en la reunión de la OTAN en Bucarest (2008) junto a Francia, se opusieron de otorgar el status MAP (plan de acción para la adhesión) a Ucrania por el peligro que se corría de extender al continente todo, en caso de agresión rusa. También llama la atención el retrato que hace de Vladimir Putin, a quien frecuenta en una sesión del G-8 y comenta detalladamente sus diálogos en lengua alemana y su humor negro al aproximar hacia ella a su perro labrador, a sabiendas de su aversión a ese animal.
El exprimer ministro británico Boris Johnson entrega también en 2024 su memorial Unleashed (Desatado) (Ed. Collins Publishers- 772 pp.), con el sugestivo subtitulo de Confesiones de un euroescéptico. Ucrania, como foco de la crisis actual, ocupa varias páginas relatando sus viajes a Kiev como canciller, su amistad con Volodomir Zelensky y las dramáticas horas previas a la invasión rusa del 22 de febrero de 2022, incluyendo la ingenua pregunta que por vía telefónica le hizo a Putin interrogándole si tenía la intensión de invadir Ucrania y su sorpresa cuando 48 horas después las tropas rusas traspasan la frontera. Es de utilidad informativa el inventario que registra de las innumerables razones de Rusia para tratar de ocupar Ucrania. Finalmente, es llamativa la visita de despedida que le hace a la Reina Elizabeth II, en su residencia de Balmoral, monarca que cumple su rol oficial hasta el último halito, pues fallece dos días después.
El expresidente americano Barack Obama titula su biografía Una tierra prometida, en edición francesa (Ed. Fayard- 841 pp. 2020), rica en detalles de su vida familiar y conyugal con repetidas declaraciones de amor a su esposa Michelle, cuyo apoyo ciertamente contribuyó decisivamente a forjar la personalidad de Barack que logró lo impensable: un negro en la Casa Blanca. Su ascenso desde el llano hasta el Senado y las campañas para la elección, y luego la reelección, presidencial son narradas con meticulosidad extrema como también su acre descripción física de sus homólogos extranjeros en las reuniones del G-8 y otras, son altamente risueñas, como cuando caricaturiza al francés Nicolas Sarkozy con algún personaje escapado de un cuadro de Toulouse Lautrec, debido a su escasa estatura y a sus zapatos sostenidos por elevadores ortopédicos. En cambio, alaba los ojos verdes de Angela Merkel y el carisma del ruso Dmitri Medvedev.
El expresidente venezolano Hugo Chavez Frías (1954-2013) optó por otro método para recordar sus días de ascenso y de gloria, contestando un minucioso interrogatorio del escritor gallego Ignacio Ramonet para elaborar su Mi primera vida (Ed. Galilee-715 pp- 2015). La particularidad de la obra radica en la documentación que figura en los numerosos pie de la página, donde Ramonet investiga y registra todas las aserciones del autor, desde su desvalida infancia en Sabaneta, su pasantía en la academia militar, sus alzamientos cuartelarios, sus encierros en la cárcel, su marcha hacia el poder y, sobre todo, la instauración de la Revolución Bolivariana, que desde 1999 continúa hasta ahora, en una versión distorsionada que ha sumido a Venezuela en deplorable postración
En resumen, en las cuatro obras que revisamos, se nota la justificación del paso de los autores por este valle de lágrimas, donde a fuerza de constancia se levantan desde orígenes modestos hasta la cima del poder. La característica negativa en todos ellos es que insertan anécdotas y narrativas irrelevantes para el lector, pero no para sus inocultables egos.
Carlos Antonio Carrasco es doctor en Ciencias Políticas y miembro de la Academia de Ciencias de Ultramar de Francia.















































































