A propósito de recursos humanos en la administración pública, sin duda, es un tema ciertamente delicado a tratar. Dentro de las esferas mismas de la propia administración pública (perdón por redundar), ¿este tema se reitera cíclica e inevitablemente? (¿especialmente cuando hay cambio de gobierno o de autoridades?, sea en la entidad pública que correspondiere (incluye gobernaciones, alcaldías y…). La realidad actual: muchos simpatizantes de la línea ganadora política que participaron de manera activa (en las actividades previas proselitistas, los últimos casi 20 años) “se ganaron ese espacio tan apetecido”; más aún si el cargo representaba un buen sueldo, es muy posible que este hecho no solo se presente en nuestro medio, también a nivel de otras regiones en el orbe; sin embargo, es cierto también que debería respetarse ese recorrido administrativo meritorio y muy profesional de aquellas personas que lejos (muy lejos) de participar en campañas audaces proselitistas se vieron avasalladas por las nuevas autoridades del momento, autocráticas en la entidad respectiva. ¿Qué debió corresponder? ¿Renunciar? Posiblemente sí, en el entendido de que la persona idónea no se identifica con la nueva línea política que llegó; pero qué ocurre si esa persona tiene familia (y aunque no fuere así), tiene responsabilidades económicas (préstamos y otro tipo de obligaciones muy relevantes, especialmente si hay niños, por ejemplo), quedó bajar la cabeza y someterse a la nueva línea impuesta, más en una coyuntura económica muy delicada, a más de que existe altísima oferta laboral de muchos desempleados (la Organización Internacional del Trabajo-OIT señalaba que creció la informalidad a más del 80% en Bolivia, referencia en redes y la página oficial de dicho organismo) y relativa demanda laboral en el sector privado. Ojo ahí, que la administración privada “se da el lujo de escoger su mano de obra” jugando con la base salarial y también con el grado profesional de los ofertantes ávidos de iniciar una nueva experiencia en el ámbito privado, sueldos sumamente ínfimos inversamente proporcionales a la carga laboral a desarrollar, bofetada para despertar a la realidad nacional actual, siglo XXI, 2025; hoy lo viven muchos profesionales y gente de oficio también.
Muchos funcionarios, de los honestos, de los que ingresaron en algún momento con un criterio de institucionalidad, con méritos, con experiencia comprobada (exámenes, evaluaciones exigentes, etc.), quedaron en el limbo, purgando y sometidos bajo un régimen que no es justo, régimen que no respetó esos criterios de la carrera administrativa y que las autoridades actuales se encargaron de destruir, de carcomer precisamente esa institucionalidad bien habida en su oportunidad… aquello dio paso, sin el molinete meritorio y evaluador, a la presencia de “nuevos funcionarios dizque expertos”: quizás sí, quizás no (me recuerda el título de una balada clásica), producto de esa transición: ¿la corrupción campea?, ¿la no transparencia es normal? Casi a diario, o por lo menos cada semana, se lee y escucha en noticias y/o redes actos de corrupción o desfases administrativos financieros (¿desconocimiento del Decreto Supremo 0181 y otras normas afines?). Lamentablemente, muchos de aquellos funcionarios otrora institucionalizados se han ido transformando, han ido mutando; los pocos callan, otros cada día son desvinculados.
¡Obligados de manera “voluntaria” a asistir a actos nada oficiales, en pro de sus autoridades, sometidos, comiéndose la bronca de la coyuntura; en silencio, pero muy bien disimulados a la población en general, amén de cumplir instrucciones; de lo contrario, corren el riesgo de perder su trabajo y ese salario que cada vez es más valioso en las condiciones actuales… sí, atrapados en ese “limbo de Dante”! (Verdades silenciosas, más en época que se vendrá mucha propaganda política por la cercanía a elecciones)
¿Vendrán mejores momentos? ¿Quiénes están hoy se mimetizarán? Esa transformación camaleónica producto de la viveza criolla nuestra, otra faceta a analizar posteriormente, “masacre blanca”, así se denomina, ¿verdad?, cuando retiran o desvinculan intempestivamente a funcionarios. Personal idóneo (muy pocos rescatables) y de los otros saldrán a un nuevo mercado en busca de nuevas experiencias laborales, y es que es un ciclo periódico que tocara vivir, salvo los camaleones, por supuesto.
Amén. Quizás este aporte reflexivo debió salir hace algunos años (mea culpa).
*Es administrador de empresas y auditor, docente universitario.















































































