
Decían los antiguos, al hablar de esfuerzos vanos, que eran como poner puertas al monte o techo a la selva; es que la naturaleza no puede ser contenida y se asegura de que la vida brote en los lugares menos pensados y de las maneras más sorprendentes. Exactamente lo contrario de muchos emprendimientos humanos.
Texto: Claudio Rossel Arce
Foto: CLaudio Rossell Arce