La crisis económica boliviana ha puesto a los ahorristas en una encrucijada: cómo preservar el valor de su dinero mientras el dólar paralelo experimenta fluctuaciones constantes y la inflación erosiona el poder adquisitivo. En este escenario, la búsqueda de refugios financieros se ha vuelto una prioridad para empresas y personas.
Juan Fernando Subirana, analista económico, identifica tres estrategias principales para quienes buscan proteger su patrimonio: el mercado inmobiliario para inversiones de largo plazo, las criptomonedas como alternativa digital al dólar físico, y el acopio de alimentos no perecederos para los sectores con menor capacidad de inversión. Su diagnóstico es contundente: «el tipo de cambio lastimosamente va a seguir subiendo mientras que no se tomen medidas estructurales a nivel económico». Señala que, sin ajustes en el déficit público y la eliminación progresiva de subsidios, «el dólar continuará al alza sin un techo».
Refugio en bienes raíces
Para aquellos ahorristas que pueden permitirse una visión de largo plazo, Subirana identifica al sector inmobiliario como una de las opciones más sólidas. «El mercado inmobiliario está muy activo. La verdad es que hay muchísimo movimiento desde abril a la fecha. Ha habido un ingreso bastante fuerte en las transacciones en ese mercado», detalla.
La lógica detrás de esta recomendación se fundamenta en características inherentes de los bienes raíces. «Al final del día es un bien tangible, es un bien que tiene una apreciación en el tiempo que históricamente le ha ido ganando a la inflación». Subirana reconoce que «este año no creo que le gane a la inflación, pero los años previos, mientras la inflación era del 2% al 3%, el mercado inmobiliario lograba preciarse entre 5 y 8% dependiendo de la zona, dependiendo del tipo de inmueble».
Sin embargo, esta estrategia requiere un horizonte temporal considerable. El experto advierte que se debe tratar de «un ahorro que la persona no lo vaya a necesitar prácticamente durante cinco, diez años. Que lo tenga ahí, básicamente, como una reserva de patrimonio».
Criptomonedas como alternativa ante la crisis
Una tendencia emergente que ha captado la atención de Subirana es la migración hacia activos digitales. «La otra opción, y donde hay muchísimas personas entrando a eso, es justamente la compra de dólares, pero no dólares físicos, sino dólares virtuales», explica.
Esta modalidad ha generado un cambio de comportamiento notable entre los bolivianos. «Hay muchas personas que directamente han optado por prácticamente transaccionar o vivir con su flujo en boliviano convertido a criptomonedas, y el rato en que necesitan hacer pagos de servicios básicos, mensualidades, matrículas y otros, lo único que hacen es ir al mercado cripto, venden su dólar digital y pagan en bolivianos», detalla el analista.
El atractivo de las criptomonedas no se limita únicamente a la preservación de valor. Subirana destaca que «en el mercado cripto, si el monto al que uno llega es interesante, ya las oportunidades y las opciones de rentabilidad se vuelven más atractivas. Porque, obviamente, uno entra al mercado cripto a través de la USDT, pero hay oportunidades de inversión en otro tipo de instrumentos que pueden generar rentabilidades bastante atractivas».
Estrategias para pequeños ahorristas
Para aquellos con menor capacidad de inversión, Subirana identifica una tercera alternativa más accesible. «El otro, que ya es para las personas que tienen menos capital o están un poco más ajustadas, hay mucho acopio de alimentos no perecederos, justamente con esa idea de ganarle a la inflación», explica. Esta estrategia, aunque básica, responde a una realidad económica concreta. “Es una opción real que ya mucha gente está empezando a operar», sentencia.
Crisis y volatilidad cambiaria
El análisis de Subirana revela que la volatilidad cambiaria obedece a factores tanto especulativos como estructurales. «Básicamente la fluctuación que se da son dos eventos muy puntuales. Uno es cualquier noticia o situación específica que tengamos en el país a nivel económico o político; esto va a tener una incidencia lastimosamente sobre el tipo de cambio», explica.
La sensibilidad del mercado a los anuncios oficiales es particularmente notable. «Un ejemplo puntual, el presidente sale a dar un discurso y en cuestión de 20, 25 minutos a partir de que el presidente empieza a hablar el tipo de cambio sube de 10 a 20 centavos», ilustra el experto.
El segundo factor es más estructural y preocupante. «El otro lado, que es el más serio, que ya no es especulativo, sino es un tema real, es la alta demanda del dólar virtual», señala Subirana. «Lo que está sucediendo es que al momento en que se hacen grandes operaciones y grandes transacciones, el mercado reacciona de forma muy brusca».
Perspectivas ante la crisis
Sobre el futuro del tipo de cambio, Subirana es contundente: «el tipo de cambio lastimosamente va a seguir subiendo mientras que no se tomen medidas estructurales a nivel económico».
Entre las medidas que considera fundamentales, destaca: «promover el tema de las exportaciones, apoyar sectores estratégicos, como el caso del agro» y «evidentemente, el tema tributario. Hay una posibilidad importante de aliviar a la economía bajando y quitando algunos impuestos que en su momento eran transitorios, pero se quedaron».
El experto invitado identifica dos ajustes críticos: «uno es la eliminación progresiva de la subvención de los carburantes, que es uno de los problemas principales que tenemos ahora a nivel de déficit. Y el otro tema es justamente el déficit público».
El balance final es severo. «Desde 2023, estamos con la crisis, todas las empresas se han apretado el cinturón, y el único que no se ha apretado el cinturón es el Estado». Con un «presupuesto de este año prevé un déficit de 9 puntos respecto al PIB«, Subirana advierte que, sin estos ajustes estructurales, «el dólar continuará al alza sin un techo».
En este escenario complejo, la diversificación de estrategias de ahorro emerge como la única alternativa viable para los bolivianos que buscan preservar su patrimonio en tiempos de incertidumbre económica. Ya no basta con guardar el dinero bajo el colchón.




















































































