El 22 de mayo salió en La Razón una “respuesta” a mi columna Choquehuanca y la descomposición del CIS, que está firmada por Juan Carlos Alurralde, secretario general de la Vicepresidencia. Quien quiera que haya sido el autor de ese texto, en él, intencionalmente o por incapacidad, confunde temas y miente, atribuyéndome incluso cosas que no dije.
Mi detractor, entre otras cosas, alardea sobre el número de publicaciones que el Centro de Investigaciones Sociales (CIS) hizo desde que David Choquehuanca está en la Vicepresidencia. Empero, no sabe diferenciar entre hacer publicaciones y promover trabajo de investigación. La Vicepresidencia publicaba libros e incluso los obsequiaba antes de que existiera el CIS. Las editoriales también publican libros, pero no son centros de investigaciones.
El CIS fue creado para producir investigación y por un buen tiempo hizo ese trabajo. En cambio, el CIS “choquehuanquista” ha reeditado textos, como Regenerar la raza (Françoise Martínez) u Origen y constitución de la Wiphala (Germán Choque); también ha publicado ensayos como Democracia interrumpida (Julio Peñaloza) o El noviembrismo (Jorge Richter). Ninguno de esos materiales son producto de investigaciones para el CIS “sociocomunitario”.
La pregunta que corresponde es: ¿Qué nuevas investigaciones se han hecho desde el CIS en los últimos cuatro años? Sobre eso no dice nada el autor de la respuesta. Si un centro de investigaciones no hace su trabajo (investigar), por más que publique “refritos”, ha pasado de agonizar a estar muerto. Además, incapaz de responder, el detractor introduce un tema que ni siquiera mencioné en mi crítica: la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB). Incluso insinúa que yo habría llamado “pachamamistas” a los miembros de su consejo editorial. ¡Necesita mentir para “responderme”! Y aun así termina haciéndose un autogol.
Presume de que entre 2021 y 2025 salieron 71 obras de la colección de la BBB, en contraste a las 41 que se publicaron antes. Pequeño detalle: este año, para celebrar el Bicentenario, debería completarse la publicación de las 200 obras que componen la BBB. Considerando lo que dice quien firma como Alurralde, eso está lejos de suceder (faltarían 88 obras). Se puede decir que, con Choquehuanca en la Vicepresidencia, el proyecto de la BBB está colapsando.
Lo que se trata de defender en esa “respuesta” es algo parecido a lo que, por ejemplo, hacía Luis Arce: entregar obras de la gestión de Evo Morales y presentarlas como si fueran de su gobierno. Ostentar los frutos de otras gestiones como logros propios es una muestra de que no se está trabajando con seriedad.
Las obras de la BBB que se presentan son el fruto de pasadas gestiones, no se deben a la “era Choquehuanca”. Por el ejemplo, en 2024 se presentó La Chaskañawi, de Carlos Medinaceli, pero ya en 2017 el tema de quien haría el estudio introductorio estaba definido, incluso se habían iniciado las conversaciones con los familiares del autor.
Presentar lo que se hizo cuando Álvaro García Linera estaba en la Vicepresidencia y cuando otras personas conducían el CIS como si fueran productos de la gestión de Choquehuanca y de su secta, debería dar vergüenza. Pero cuando alguien es incapaz de responder y busca hacer “méritos” con el jerarca de turno, recurre a este tipo de mañas, lo cual no sorprende tratándose del equipo del “jilata David”. Con todo, tienen el “mérito” de mostramos que las pachamamadas y sus promotores en el poder solo saben hundir proyectos.
Carlos Macusaya
es miembro del grupo Jichha.





















































































