El ecosistema de startups boliviano se encuentra en un momento transicional en su desarrollo, atrayendo la atención de inversores internacionales especializados en mercados emergentes. En el marco del VCILAT 2025, fondos de capital riesgo con experiencia global han llegado a Bolivia para evaluar oportunidades de inversión y compartir su visión sobre el potencial del emprendimiento tecnológico local, generando expectativas sobre posibles alianzas estratégicas que impulsen la expansión regional de las startups bolivianas.
Oscar Ramos Moreno, managing general partner de Orbit Ventures, tiene una perspectiva privilegiada el panorama de inversión en tecnología. Su fondo se diferencia por su enfoque especializado en mercados emergentes de Asia, África y América Latina, combinando capital con apoyo estratégico integral. A diferencia de fondos tradicionales que invierten en etapas más maduras, Orbit se especializa en startups en etapas tempranas con alto riesgo y potencial disruptivo, ofreciendo no solo financiamiento sino también mentoría, acceso a redes globales y aceleración para superar las barreras propias de contextos adversos.
En esta entrevista, Ramos Moreno comparte sus impresiones del ecosistema boliviano, destacando la cohesión y calidad de los emprendedores locales que ha encontrado en el VCILAT 2025. Además, analiza los desafíos que enfrentan los ecosistemas emergentes para desarrollar su propia identidad, la importancia de evitar la simple replicación de modelos exitosos de otros mercados. El ejecutivo revela que varias startups bolivianas ya estaban en el radar de Orbit Ventures antes de su participación en el evento, anticipando posibles procesos de inversión en el corto plazo.
¿Cuál es la trayectoria de Orbit Ventures?
Nosotros, Orbit Ventures, somos un inversor de capital riesgo que opera en todos los mercados emergentes: Asia, África y Latinoamérica. Invertimos con una idea y es que al final creemos que el futuro global está en los mercados emergentes, pero estos mercados emergentes son en general ineficientes, hay menos desarrollo y un riesgo tanto de crear más desigualdad como un riesgo muy importante para el medio ambiente.
Nuestro punto de vista es que la tecnología puede ser clave, las startups con su capacidad de moverse de forma ágil pueden ser clave para capitalizar en esta oportunidad, pero además conseguir que esta oportunidad sea algo que genere mucha más igualdad y que mejore la calidad de vida de todo el mundo. Entonces, nuestro modelo de inversión se basa no únicamente en una inversión con una inyección de capital, sino una inyección también de recursos, de conocimiento y de mucha compartición de información de todas las oportunidades que hemos visto y que consistentemente tenemos exposición de forma directa en todo el sur global.
¿Cuál es su visión sobre esta edición 2025 del VCILAT 2025?
Es mi primera vez participando en el programa, aunque nosotros sí tenemos compañeros bolivianos, pero verlos sobre el terreno siempre es una cosa un poco diferente y aplicando, sobre todo, el punto de vista de las personas que tenemos más experiencia conectando muchos ecosistemas. Para mí realmente es una muy grata sorpresa.
Estoy muy impresionado con la cohesión del ecosistema de starups. Creo que es algo absolutamente fundamental cuando el ecosistema es capaz de trabajar de forma conjunta y tener muchos diferentes agentes, todos colaborando con el mismo objetivo, se pueden conseguir cosas muy grandes. Estoy también bastante impresionado con la calidad y la ambición de algunos de los emprendedores con los que nos estamos encontrando y estamos conociendo, y creo que crear más puentes puede ser algo que realmente ayude mucho a desarrollar el ecosistema y la región.
¿Cuáles cree que son los siguientes pasos, los desafíos que todavía están pendientes?
Yo creo que al final todos los ecosistemas nacientes tienen un reto muy importante y es encontrar su propia identidad. Es muy sencillo cuando uno es un seguidor, cuando uno no es pionero e intenta aprender de los que han avanzado antes, intentar clonar de forma totalmente casi idéntica el camino que otros han recorrido.
Y la realidad es que ni el ecosistema de partida es el mismo, ni la realidad en la que esos ecosistemas se desarrollan en esos momentos es la misma. Entonces creo que el gran reto es identificar realmente qué es lo que hace a Bolivia y el ecosistema boliviano único y especial para poder crear oportunidades. Y a veces es curioso que, para las personas que venimos de fuera, con una visión menos sesgada, nos llamen la atención cosas que generan esa oportunidad.
Yo he conocido emprendedores aquí que venían de Asia y que han identificado este mercado como el mercado más interesante, pudiendo elegir prácticamente cualquier parte del mundo para lanzar sus empresas por la posibilidad de encontrar no solamente el talento, sino también esos clientes que tienen una necesidad concreta y ganas de resolverla.
¿Hubo alguna startup que haya llamado la atención?
Hubo varias empresas que han resultado interesantes. Algunas ya las teníamos monitoreando desde antes de venir aquí. En general son empresas que, como decía, crean un producto aquí donde han encontrado el mejor espacio para lanzar, el mejor laboratorio para crearlo, pero que ya tienen las ganas y el interés de expandirse regionalmente y crecer. Hay varias empresas, por lo cual tampoco puedo mencionar concretamente una en particular, pero sí creo que a raíz de esta oportunidad habrá al menos varios intentos de evaluar y avanzar en procesos de posible inversión en alguna startup local.




















































































