Para medir las capacidades de reacción ante una emergencia sanitaria nacional, en este caso por la epidemia del sarampión, el Ministerio de Salud realizó el sábado un simulacro en el Aeropuerto Internacional de El Alto.
La actividad fue liderada por el Centro Nacional de Enlace (CNE) del Ministerio de Salud. Se coordinó con Navegación Aérea y Aeropuertos Bolivianos (Naabol), la dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC). También el Servicio Departamental de Salud de La Paz y la Secretaría Municipal de Salud de La Paz.
El ejercicio simuló el arribo de una aeronave internacional, el desembarco de pasajeros. Asimismo, la detección de casos sospechosos de sarampión durante el triaje sanitario, seguido de la activación escalonada de la alerta amarilla y naranja, conforme al Reglamento Sanitario Internacional (RSI).
Como parte de la preparación continua ante emergencias sanitarias, el Centro Nacional de Enlace capacita de forma permanente al personal de salud y de otras áreas que trabaja en puntos fronterizos aéreos y terrestres del país.
“Estas capacitaciones aseguran que todos los actores conozcan los protocolos para que actúen frente a eventos de salud pública de importancia internacional”, señala una nota institucional de Salud.
SIMULACRO
Durante el simulacro se aplicaron los procedimientos de aislamiento. Minutos después se movilizó al personal de primera respuesta para traslado seguro de los pacientes. Luego, se activó el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) aeroportuario.
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“Las coordinaciones que han realizado tienen sus frutos. Se cumplió con el protocolo y se trabajó muy bien desde las diferentes instituciones. Cada una cumpliendo su rol dentro del simulacro. La salud debe ser integral y profundamente interinstitucional, y lo que hemos visto hoy es una muestra clara de que el trabajo conjunto da resultados concretos en beneficio de la población”, expresó el representante del Ministerio de Salud, Ronal Yáñez.
Las acciones permitieron evaluar la capacidad operativa, la coordinación interinstitucional y la correcta ejecución de los roles asignados en un contexto de riesgo sanitario real.




















































































