En 2023 La Paz fue, junto con Beni, los departamentos más afectados por los incendios forestales. El fuego arrasó con gran parte de la flora y fauna de los municipios de Teoponte, Guanay, Mapiri, Palos Blancos, Caranavi y San Buenaventura, todos ubicados en el norte amazónico paceño.
Este hecho motivó a la Fundación Tierra a desarrollar el informe titulado: “Entre la quema tradicional y el fuego prohibido. Voces desde la Amazonía paceña” que analiza los orígenes de los incendios forestales en esta región del país.
En entrevista con Piedra, Papel y Tinta de La Razón Juan Pablo Chumacero, director ejecutivo de la Fundación Tierra, señaló que el punto de partida de la investigación fue la distinción de un uso razonable del fuego y cuando este se volvía perjudicial para la salud y la naturaleza.
“Hay cierto fuego que no es precisamente malo. Inclusive hay determinados ecosistemas que necesitan del fuego para reproducirse en un buen sentido. También hay comunidades campesinas e indígenas que tradicionalmente hacen un uso razonable del fuego para satisfacer sus necesidades básicas de alimentación y de vida en general”, explicó.
‘Una ruptura de la agricultura tradicional’
Según Chumacero, detrás de estos desastres naturales está un modelo económico de desarrollo basado en la producción agrícola. La misma que va ligada al uso de semillas transgénicas y agroquímicos, además del cultivo de soya, sorgo y maíz.
Antes no sucedían este tipo de cuestiones, pero en los últimos años hay una presión en el sentido de fomentar la aparición y el desarrollo de la agroindustria en esta región. El ejecutivo habla de una “ruptura de la agricultura tradicional campesina”, que se ve permeada por el cultivo industrial.
“Se habla del nuevo polo de desarrollo nacional, como la nueva Santa Cruz. De repente tienes a comunidades campesinas siguiendo un poco este ejemplo. Las familias se ven tentadas a habilitar 5 o 10 hectáreas de tierras para sembrar maíz industrial. Y de repente las prácticas y la gestión del fuego que se hace para habilitar, media hectárea hace que 10 pues queden totalmente obsoletas”, señaló.
A esto se suma una cuestión relacionada al cambio climático. La sequía durante ese año afectó de sobremanera la expansión de los incendios forestales.
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Disminución
La investigación, también reveló que entre 2013 y 2024 los focos de calor se multiplicaron por cuatro en el norte del departamento, los cuales pasaron de 400 focos anuales a 3.000 en 2024.
Afortunadamente, estos han mostrado cierta reducción en lo que va del año. De acuerdo con el ministro de Medio Ambiente y Agua, Álvaro Ruiz, la pasada gestión los incendios a nivel nacional en el mes de septiembre sumaban un total de cinco millones de hectáreas, mientras que en la actualidad no pasa de las 200.000.
Según la autoridad, esta disminución podría deberse a las gestiones de respuesta inmediata ante estos desastres gracias a una coordinación efectiva con las Fuerzas Armadas y otras instituciones. “Si logras que exista un nivel de coordinación entre los niveles de gobierno, ya es un gran logro, porque esa es la respuesta inmediata. Entonces logramos tener reuniones con las gobernaciones, los municipios y algunas universidades. Al final es con coordinación, es con la sumatoria de esfuerzos”, apuntó.
Finalmente, el representante de Tierra señaló que el país necesita trabajar en más políticas de prevención de incendios forestales y criticó el modelo económico que apuesta por la agroindustria. “Necesitamos reencaminar de otra manera el debate productivo ambiental en el país. Porque si no, vamos a encontrar problemas similares a los vividos los últimos años, no solo en La Paz, sino en el país en general”, culminó.




















































































