La nueva vicepresidenta de la Cámara de Diputados, Daniela Cabrera Guillén, de la alianza Unidad, develó que legisladores de la Cámara Baja se enteraron minutos antes de los nombres para la presidencia del Partido Demócrata Cristiano (PDC).
“Durante la sesión hubo diferentes reuniones, diferentes conversaciones que veíamos dentro de la bancada del PDC. Nosotros particularmente nos hemos enterado minutos antes a la votación, porque ese es un tema interno que lo ha tenido que ver el PDC”, afirmó en entrevista con La Razón Radio.
El jueves, finalmente se dio con la elección de la directiva de la Cámara Baja tras dos días y varios cuartos intermedios. El retraso, se debió a que el PDC tardó en definir sus candidatos. Durante la sesión se eligió al diputado Roberto Julio Castro, representante de Chuquisaca e hijo de del presidente del PDC, Roberto Castro. Además de Cabrera, la directiva está compuesta por Mario Lima (PDC) de la Primera Secretaría y Khaline Moreno (Unidad) Segunda Secretaría.
Según señaló Cabrera la bancada de Unidad había definido días antes sus representantes en la directiva.
Por el bloque de minoría, la alianza Libertad y Democracia (Libre) ocupa los demás cargos. La Segunda Vicepresidencia recayó sobre Rodrigo Antonio Loma; la Tercera Secretaría, José Maldonado Gemio; y la Cuarta Secretaría, Glenda Marlene Aguilera Padilla. Autonomía Para Bolivia Súmate (APB- Súmate) quedó al margen de la mesa directiva.
Resistencia política
Cabrera, también licenciada en turismo y exconcejal del municipio de Cercado, en Cochabamba, se convirtió en una de las figuras emergentes de la nueva legislatura. Sin embargo, según relató, su ascenso político está marcado por una trayectoria de resistencia frente al acoso y la violencia política.
Recordó que en 2023 fue electa como presidenta del Concejo Municipal, pero sin la autorización de Manfred Reyes Villa, alcalde de Cochabamba. “Sufrí a partir de ese momento un montón de formas que incluso se han reinventado de acoso y violencia política”, develó.
Ese fue mi “atrevimiento”, dijo y desde entonces comenzaron los ataques, las denuncias, los insultos e incluso agresiones físicas. “Me acusaron de transfugio y me iniciaron procesos de todo tipo”, recordó.
Cabrera relató que enfrentó 18 procesos administrativos y penales por su decisión de postularse sin el aval del alcalde, y que, en ese tiempo entendió lo “difícil” que es hacer política siendo mujer.
“Fue un desgaste muy grande, pero hubiera sido fácil. Tal vez el camino fácil era renunciar y continuar. Sin embargo, me mantuve firme porque sabía que había otras mujeres que tal vez estaban sufriendo lo mismo que yo, pero ellas no podían”, reflexionó.
‘Sin mujeres no hay democracia’
Cabrera recordó que durante la sesión se protagonizó uno de los momentos más simbólicos de la jornada, cuando varias legisladoras de distintos partidos se pusieron de pie y gritaron al unísono “sin mujeres no hay democracia”.
“(Fue) el momento más emocionante para mí (…). Si bien hay una mayoría en la Asamblea Legislativa, más del 51% de mujeres legisladoras, pero va a ser importante también que podamos ser parte real en la toma de decisiones para las mujeres”, concluyó.





















































































