Estados Unidos ha incorporado el cobre y la plata a su lista expandida de minerales críticos, considerada vital para la economía y el desarrollo tecnológico. La inclusión realizada por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), añade diez minerales adicionales respecto a la versión de 2022, alcanzando un total de 60 elementos.
La inclusión del cobre y la plata responde a su papel estratégico en la economía y en tecnologías limpias como vehículos eléctricos y sistemas de energía renovable. Además, esta medida se produce pocos días después del acuerdo entre Estados Unidos y China para resolver diferencias sobre minerales de tierras raras, un grupo que representa una cuarta parte de los elementos en la lista.
La nueva clasificación influye en decisiones sobre inversiones en minería, recuperación de recursos, incentivos fiscales para el procesamiento industrial y la agilización de permisos mineros.
La plata refuerza así su valor tanto como mineral tecnológico esencial y como activo de refugio financiero.
Además de la inclusión de los metales ya citados, el United States Geological Survey (USGS) actualizó su “Lista de Minerales Críticos” a 60 minerales para 2025, con la incorporación de diez nuevos —entre ellos el cobre y la plata—, como parte del mandato regulatorio del Energy Act of 2020. Esta ampliación refleja una metodología revisada que cuantifica el efecto de interrupciones en las cadenas de suministro minerales para la economía estadounidense. En particular, el cobre fue señalado como esencial para redes eléctricas, vehículos eléctricos y centros de datos, mientras que la plata gana atención no solo como metal de inversión y refugio, sino también como componente clave en paneles solares y electrónica.
Este cambio encierra implicancias de largo alcance: la condición de “mineral crítico” permite que dichos metales accedan a incentivos fiscales, mayor prioridad en permisos mineros, políticas de stock estratégico y presión para fortalecer la producción doméstica frente a potencias como China. Para países exportadores como los de América Latina, el nuevo estatus reaviva la competencia global por proyectos de exploración, procesamiento y comercialización de minerales estratégicos, con una renovada mirada de Washington hacia asegurar el abastecimiento.




















































































