Tigre Bolivia inauguró una nueva línea de producción de cables en su planta de Santa Cruz, marcando uno de los hitos industriales más significativos de la compañía en la última década. Con una inversión superior a los $us 200.000, la empresa incrementó su capacidad productiva en 50% y retomó sus operaciones de exportación después de cuatro años de ausencia en el comercio exterior.
«En Tigre creemos en Bolivia. No solo lo decimos, sino que lo confirmamos con esta inversión que estamos realizando», afirmó Juan Pablo Rubilar, gerente general de Tigre Bolivia, durante la conferencia de prensa que anunció la inauguración oficial de la nueva línea.
La moderna infraestructura, adquirida en diciembre de 2024 y puesta en marcha en septiembre de este año, está dedicada a la fabricación de cables certificados bajo normas AWG (7.16 a 7.08) y milimétricas (1.5 a 10), mediante un proceso de aislamiento bicapa que garantiza altos estándares de productividad y calidad.
Tecnología de punta
Tommy Hegedus, gerente de producción de la compañía, resaltó el hito que marca esta nueva línea. «Esta máquina para nosotros representa una solución íntegra, totalmente automatizada, para la fabricación de conductores eléctricos de cobre aislados con plástico», señaló.
La maquinaria está equipada con sensores desde el inicio hasta el final del proceso, lo que permite un control exhaustivo de la producción. «Medimos parámetros críticos como las temperaturas del proceso, las temperaturas del material, la presión del material, la concentricidad del conductor, el diámetro y los espesores. Todo se garantiza», detalló Hegedus.
Con una capacidad de producción de 300 a 500 kilogramos por hora, la nueva línea está diseñada para lotes grandes de fabricación, ofreciendo flexibilidad ante los nuevos desafíos del mercado. «La calidad no se negocia», enfatizó el gerente de producción, haciendo referencia a uno de los lemas más reconocidos dentro de la empresa. «Esta línea cumple justamente esto, porque garantiza la uniformidad de la plastificación en toda la línea».
Exportación boliviana
La inversión no solo responde a una necesidad de modernización tecnológica, sino que forma parte de una estrategia más amplia de expansión internacional. Rubilar destacó que esta nueva capacidad permite «no solo exportar productos, sino exportar el trabajo de los bolivianos, que es algo que consideramos importante y que nos genera esa sostenibilidad que estamos buscando en Bolivia».
Actualmente, Tigre Bolivia destina más de 70 toneladas de cables al año a mercados internacionales bajo normativa milimétrica clase 5. «Con esta línea logramos estar a la vanguardia y en las mismas condiciones que la competencia en la región, lo que nos permite posicionarnos mejor frente a un mercado de Mercosur que es bastante competitivo», explicó el gerente general.





















































































