La afirmación fue hecha durante su participación como panelista de la mesa “Capital Futuro”, donde también apuntó que en la actualidad la banca depende casi en su totalidad del ahorro interno, una limitación que restringe el potencial de expansión y de apoyo a grandes proyectos productivos.
“Hoy, la principal fuente de fondeo del sistema financiero son los depósitos de personas, empresas y la gestora que administra los aportes de seguridad social. El financiamiento externo prácticamente no existe. Abrir el país al mercado internacional permitiría crecer a mayor velocidad y financiar proyectos de largo plazo con condiciones distintas a las actuales”, explicó.
Hausherr señaló que esta apertura significaría nuevas oportunidades para la Gestora Pública de la Seguridad Social de Largo Plazo, que podría invertir parte de los recursos de los jubilados en el exterior, con lo que diversificaría riesgos y mejoraría rendimientos.
“La posibilidad de invertir en otros instrumentos y monedas genera mayor estabilidad y sostenibilidad para las futuras jubilaciones”, dijo el ejecutivo.
Durante su intervención, Hausherr también reflexionó sobre los avances y desafíos de la digitalización financiera en Bolivia. Detalló que entre el 60% y 70% de la población económicamente activa ya utiliza una billetera móvil o aplicación bancaria, lo que demuestra un progreso significativo, aunque el 95% de la población aún utiliza efectivo como su principal medio de pago.
“Tenemos tres pilares en la digitalización: primero, tener acceso a las herramientas; segundo, conocer los productos financieros; y tercero, usarlos activamente. En estos dos últimos está la gran oportunidad para el país. Nuestro principal enemigo sigue siendo el efectivo”, afirmó.




















































































