El papa León XIV se dispone a celebrar la primera Pascua de su pontificado, un año después de la muerte de su predecesor Francisco y bajo la sombra del conflicto que asola Oriente Medio y amenaza a los cristianos de esa región.
La Semana Santa comenzó en un clima enrarecido por una nueva escalada de tensiones en la llamada Tierra Santa. Al patriarca latino de Jerusalén, el cardenal italiano Pierbattista Pizzaballa, las autoridades israelíes le negaron la entrada al Santo Sepulcro, algo que no ocurría «desde hace siglos», según el patriarcado.
En ese contexto de mortíferos bombardeos diarios, tras más de un mes de guerra en Oriente Medio, Roma se prepara para recibir a decenas de miles de fieles para las celebraciones de Pascua, la fiesta más importante del calendario cristiano que conmemora la muerte y Resurrección de Cristo.
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Pascua
Entre los católicos, el recuerdo del argentino Francisco seguirá vivo. En 2025, la Semana Santa fue el escenario de sus últimas apariciones públicas. Agotado, falleció al día siguiente de Pascua, tras un último encuentro con la multitud en la plaza de San Pedro.
El discurso previo a la tradicional bendición «Urbi et Orbi» que dará León XIV, un mensaje por lo general de tono político que pronunciará el domingo al mediodía desde la tribuna central de la basílica de San Pedro, será analizado a la luz de la guerra y de sus devastadoras consecuencias humanas y económicas.
El pontífice estadounidense y naturalizado peruano ha mostrado hasta ahora una gran moderación diplomática. Al abstenerse de condenar abiertamente el papel en Oriente Medio de su país natal. Que desencadenó el conflicto al atacar el 28 de febrero a Irán junto a Israel.





















































































