En un país donde la innovación muchas veces parece un lujo, un pequeño ecosistema de startups comienza a tomar forma y dar frutos concretos. Desde 2019, la Fundación Solydes, a través de su aceleradora Aceleratec, ha apoyado a más de 70 emprendimientos tecnológicos bolivianos. En palabras de Viviana Coloma, directora de Aceleratec, “muchas de estas iniciativas se han convertido en pymes digitales”.
Este ecosistema naciente ha crecido a pulso. “Somos un ecosistema nuevo, nuevito. Tenemos cinco años, mientras que países vecinos como Perú tienen 25 años de desarrollo en este ámbito”, explica la ejecutiva. Sin embargo, el progreso ha sido significativo. Aceleratec, que nació como Solydes Aceleradora y hoy opera junto a la Universidad Privada Boliviana (UPB), ofrece un programa de formación y mentoría que ha logrado captar el interés de emprendedores y de inversionistas tanto nacionales como internacionales.
Impulsando startups
Las aceleradoras como Aceleratec juegan un rol fundamental en este proceso. “La aceleradora te da, no solamente mentores, acceso a financiamiento, sino beneficios como créditos en la nube por hasta 99 mil dólares, a través de alianzas con Google for Startups o Amazon Web Services”, detalla Coloma. Este apoyo es decisivo en una etapa donde las startups enfrentan su mayor fragilidad: la necesidad de crecer sin recursos suficientes.
Además, Aceleratec trabaja con fondos de inversión como Escalatec, y recibe respaldo institucional de empresas como Soboce, el Banco de Crédito BCP y la Fundación Viva. Estas alianzas permiten que las startups seleccionadas accedan a programas de aceleración gratuitos y, eventualmente, a rondas de financiamiento. “Nuestro ticket de inversión es de 20 mil dólares, pero nunca invertimos solos. Siempre buscamos coinversión con fondos regionales o americanos. La ronda puede llegar a medio millón de dólares”, explica.
¿Qué busca Aceleratec?
El proceso de selección de startups en Aceleratec es tan riguroso como revelador de las claves que definen el éxito en el ecosistema emprendedor. “Los requisitos son súper sencillos, pero a la vez súper difíciles”, dice Viviana Coloma, directora del programa. “Lo primero que buscamos es un equipo de cofundadores. No basta con un emprendedor solitario con una buena idea. Necesitamos un equipo diverso, complementario, con alguien que entienda el problema, alguien que sepa vender y alguien que pueda desarrollar la solución tecnológica”.
La lógica detrás de este enfoque es clara: una startup no es simplemente un proyecto innovador, sino una organización capaz de ejecutar rápidamente una visión escalable. “El equipo va a hacer que las cosas sucedan. Eso no se reemplaza con capital ni con tecnología. Si el equipo no funciona, la startup no funciona”, enfatiza Coloma.
El segundo criterio fundamental es la identificación de un problema real, relevante y no atendido. “Cuando el problema es real, las ventas se disparan. No queremos ideas bonitas o modas tecnológicas. Queremos soluciones a problemas urgentes del mercado”, añade. De ahí que muchas de las startups más exitosas aceleradas por Aceleratec —como Tu Cuate o Easy Soluciones— surgieran de observaciones directas de necesidades insatisfechas en sectores como telecomunicaciones, banca o logística.
El tercer requisito es quizás el más decisivo: tracción en ventas. “Nos llegan muchos emprendedores con presentaciones de 45 páginas. Y yo les digo: ¿dónde están las ventas? No trabajamos con ideas, sino con productos que ya están en el mercado”, explica. Este enfoque busca minimizar el riesgo para los inversionistas y validar que existe una demanda efectiva. En otras palabras, el producto debe tener lo que en el ecosistema se conoce como product-market fit: encaje perfecto entre lo que se ofrece y lo que el mercado necesita.
Aceleratec no se detiene en la selección. Una vez dentro del programa, las startups reciben mentoría especializada, acceso a redes de contactos, beneficios tecnológicos y, eventualmente, acceso a rondas de inversión. Pero el punto de partida es claro: “no buscamos unicornios en potencia. Buscamos equipos comprometidos, que resuelvan problemas reales y que ya estén vendiendo. Desde ahí, todo es posible”, asevera Coloma.
Casos de éxito
Entre las historias destacadas figura Tu Cuate, una plataforma que permite a personas revender saldo de telefonía móvil desde un solo canal. “En 18 meses pasaron de cero a un millón y medio de usuarios”, cuenta Coloma con entusiasmo. El éxito no fue inmediato: “Fracasaron con su primer producto, pero aprendieron. Lo importante en las startups es fracasar rápido y barato”.
Otra historia notable es la de Easy Soluciones, una plataforma de facturación y gestión administrativa que hoy es utilizada por restaurantes como Burger King. “Han recibido una ronda de 300 mil dólares y ya están presentes en Colombia”, explica Coloma.
Y luego está Somos, una fintech que opera en Perú y ofrece servicios a bancos como el BCP. “Recibieron una ronda presemilla de casi medio millón de dólares. Aunque no invertimos en ellos, participaron en nuestros programas y han crecido enormemente”, detalla.
Quizás el caso más avanzado sea el de Delta X, una plataforma logística que optimiza el transporte de carga en la región. “Está operando en Bolivia, Perú, Paraguay, Chile, México y ahora entra a Brasil. Es una empresa boliviana que ya ha escalado a nivel regional”, resalta.
Financiamiento para startups
El financiamiento ha sido históricamente un cuello de botella para los emprendedores. Pero eso está empezando a cambiar. “En Bolivia hay dos fondos activos: Escalatec y Babasu Ventures. Y se acaba de lanzar un tercero, Yango Ventures. Además, fondos como I Think VC, Neutopia y Alcantay Ventures ya tienen a Bolivia en su tesis de inversión”, comenta Coloma.
Estos fondos no sólo traen capital, sino credibilidad. “Cuando un fondo invierte, valida el negocio. Y los emprendedores bolivianos ya están empezando a captar la atención internacional”, añade.
¿Y el Estado?
Aunque el ecosistema de startups en Bolivia ha sido impulsado principalmente por iniciativas privadas y alianzas internacionales, el Estado comienza a dar sus primeros pasos en este terreno. Según Viviana Coloma, “la muy buena noticia es que el gobierno ha lanzado un fondo para emprendedores, que se va a hacer efectivo en los próximos meses”. Si bien los detalles operativos del fondo aún no han sido plenamente divulgados, su sola existencia marca un punto de inflexión: por primera vez, el sector público boliviano parece asumir un rol activo en la promoción de la innovación tecnológica como motor de desarrollo.
Sin embargo, Coloma lanza una advertencia clave: “No busques inversionistas desde el inicio, porque es una responsabilidad muy grande. Primero, valida tu idea, genera ventas y demuestra que tienes un negocio real”. En su experiencia, muchos emprendedores se enfocan en conseguir financiamiento antes de tener un producto consolidado, lo cual suele derivar en frustración o desperdicio de recursos. “El dinero llega cuando haces las cosas bien. Lo que falta no es plata, sino buenos negocios donde invertir”, afirma.
Por ello, el rol del Estado debe ser el de catalizador: generar condiciones, acompañar procesos y articular con el sector privado, sin intentar sustituir lo que el mercado y la innovación ya están aprendiendo a hacer por sí solos.
El impacto social
Más allá de los retornos económicos, muchas de estas startups tienen un fuerte componente social. “Las startups son instrumentos que democratizan servicios. Ayudan a las grandes empresas a llegar a más personas de forma más eficiente. Son clave para lograr objetivos de negocio y de impacto social al mismo tiempo”, subraya Coloma.
Desde la salud preventiva con Innovasalud, hasta soluciones de energía renovable con Innovasol, pasando por microseguros y plataformas educativas, la visión de Solydes es integral. “Venimos del mundo de las microfinanzas. Nuestras raíces son las microfinanzas”, recuerda Coloma. “Y ahora apostamos por la tecnología como catalizador del desarrollo”.
Recomendación final
Para quienes quieran iniciarse en este mundo, el mensaje es claro: “No importa la edad. Lo importante es formar un equipo ganador y tener conocimiento del mercado. Y entrenarse: Google y Amazon tienen programas gratuitos para emprendedores en español. Con 150 dólares puedes montar tu primer prototipo”.
El 9, 10 y 11 de julio se celebrará en Santa Cruz el VC LAT, el evento más grande del país en capital emprendedor. “Estamos recibiendo inversionistas internacionales que vienen a ver qué se está haciendo en Bolivia. Es una oportunidad que no podemos desaprovechar”, concluye Coloma.
El ecosistema boliviano de startups aún es joven, pero ya ha demostrado que puede generar innovación, empleo e incluso exportar tecnología. Si mantiene su ritmo y logra consolidar más historias de éxito, el país podría posicionarse como un actor relevante en la región. Como bien dice Coloma: “Dinero hay, lo que falta son buenos negocios donde invertir”.




















































































