Cochabamba atraviesa una emergencia sanitaria debido a la acumulación de 2.800 toneladas de basura sin recolectar en calles, mercados y áreas verdes, producto del bloqueo al ingreso del botadero de K’ara K’ara.
La medida, iniciada el sábado por vecinos de la zona sur, cumple cinco días sin avances en las negociaciones entre autoridades y manifestantes, quienes exigen el cierre permanente del relleno sanitario.
La Empresa Municipal de Aseo (EMSA) confirmó que los desechos se han convertido en un foco de contaminación, con montículos de bolsas rotas, residuos esparcidos y olores nauseabundos que afectan a comerciantes y residentes.
En mercados como La Pampa y 25 de Mayo, vendedoras de alimentos reportan pérdidas económicas debido al rechazo de clientes ante la insalubridad. «Nadie quiere comprar donde el ambiente es pestilente», lamentó una comerciante.
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Basura
La Alcaldía, por su parte, advirtió que es el necesario el ingreso de más basura para “rellenar unas celdas” y proceder con el cierre que se prometió a los vecinos en septiembre de 2024. Si no se permite el ingreso de los desechos, inclusive hay riesgo de deslizamiento, según el Gobierno Municipal.
Mientras tanto, la población recurre a depositar basura en contenedores improvisados en plazas y zonas verdes, los cuales ya han colapsado. En redes sociales se puede observar perros callejeros y aves de carroña rompen las bolsas, agravando el riesgo de enfermedades.
Aunque la Alcaldía intentó habilitar rutas alternas, los manifestantes reforzaron los bloqueos con piedras y tierra en la vía principal, impidiendo el paso de camiones recolectores.
Los vecinos de K’ara K’ara sostienen que el botadero opera de manera irregular y contamina su entorno. «Llevamos años soportando los impactos ambientales. Exigimos una solución definitiva», declaró un portavoz de la protesta a los periodistas que verificaron la situación este miércoles.
Las autoridades convocaron a los vecinos para explicarles cómo se realizará el cierre del botadero, pero adelantaron que no es una tarea sencilla y que podría tomar hasta 12 meses a partir de la fecha. Sin embargo, destacaron que ya se hicieron las gestiones necesarias para un nuevo botadero y acelerar el proceso para inhabilitar K’ara K’ara.
El botadero de K’ara K’ara, en funcionamiento desde 2006, ha sido objeto de conflictos recurrentes por su gestión y efectos en la salud pública. Por ello, desde 2010 se inició el proceso de preclausura que debía concluir en 2024, pero se extenderá un poco más.





















































































