Tenía apenas horas de nacido y fue estrangulado y su cuerpo abandonado en una calle de la ciudad de Oruro. Los perros se aprestaban a devorar su pequeño cuerpo, sin embargo, un vecino se percató y evitó el hecho.
Se trata del segundo caso de infanticidio en ese departamento. Así lo confirmó el Ministerio Público luego de que el personal del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) realizó la autopsia.
“El examen forense determinó que el bebé habría ingerido leche antes de ser estrangulado”, informó el fiscal departamental, Aldo Morales.
La Fiscalía abrió la investigación de oficio. Los investigadores revisan las cámaras de seguridad para identificar a sus progenitores a quienes apuntan como autores del crimen.
“Se están realizando todas las diligencias necesarias en coordinación con la Policía Boliviana”, acotó el fiscal y recordó que el delito de infanticidio está sancionado con la pena máxima de 30 años de presidio sin derecho a indulto.
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Morales detalló que el hallazgo se realizó la noche del sábado 16 de agosto por un vecino que observó a un can llevando lo que parecía ser un muñeco. Al acercarse constató que se trataba de un recién nacido sin vida.
“El ciudadano logró que el animal soltara el cuerpo y de inmediato alertó a la Policía, que procedió al levantamiento legal del cadáver”, señala una nota institucional.





















































































