Luego de que el ministro de Defensa, Edmundo Novillo, acusara a los empresarios y productores cruceños de querer matar a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), por pedir la liberación total en la importación de combustibles, la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) respondió si el Gobierno quiere matar de hambre al país.
“¿Qué es lo que no entiende el Gobierno? ¿Quiere matar de hambre a los bolivianos? Yo creo que hay que tomar medidas urgentes, este modelo ha fracasado, este modelo debe terminar y tener un cambio, una solución. No podemos estar viviendo los bolivianos a zozobra”, afirmó el presidente saliente de la CAO, José Luis Farah, en conferencia de prensa.
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CAO
Las declaraciones del representante del agro cruceño se deben a que el sector se encuentra en el periodo de la cosecha de primavera de granos que son claves para la soberanía alimentaria del país.
Sin embargo, el sector no cuenta con el abastecimiento de diésel para realizar el levantamiento de granos, principalmente de la soya, lo que pone en riesgo la disponibilidad de alimentos en los próximos meses.
Por ello, Farah reiteró que el Gobierno debe levantar la importación de combustibles, sin trabas burocráticas y sin precios fijados por la estatal YPFB.
El presidente saliente de la CAO explicó que, incluso si la Asamblea Legislativa aprueba los proyectos de créditos, los recursos para la compra de carburantes no serán suficientes.
“60 millones de dólares dijeron que necesitan por semana para traer carburantes al país, al mes son 250 millones de dólares. ¿Cuánto tiempo podemos vivir?”, cuestionó. El Gobierno espera la aprobación de $us 1.667 millones de créditos.
Asimismo, Farah sostuvo que el Órgano Ejecutivo no debe responsabilizar ni apuntar contra otros sectores por el desabastecimiento, pues “cada uno tiene su rol”, en referencia a las acusaciones del Gobierno contra la Asamblea y los productores.
Además, invitó a las autoridades a visitar cómo se trabaja en el oriente boliviano para que conozcan los desafíos del sector que, pese a todo, permanece comprometido en garantizar la seguridad alimentaria del país.
“Yo los invito a ellos a que vengan y vivan la pasión que tiene el hombre del campo por producir alimentos, ante inclemencias del tiempo, ante la falta de carburantes y de insumos”, señaló.
Farah concluye el jueves su gestión de dos años como presidente de la CAO; el puesto lo asumirá Klaus Frerking, quien también tiene una postura antagónica con las medidas del Gobierno.





















































































