Este miércoles, luego de cinco meses, el Gobierno decidió levantar la suspensión de exportaciones de soya, debido a que considera que la producción para este año será positiva y el abastecimiento interno está garantizado.
El ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Zenón Mamani, informó que se autorizó la exportación de 250.000 toneladas de soya para este año. Sin embargo, este volumen representa apenas el 10% de la producción que proyecta la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) que es de 2,5 millones de toneladas para esta gestión.
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De hecho, según la institución, la demanda interna es de solo 800.000 toneladas, por lo que hay un gran volumen excedente que podría ser exportado al mercado externo para generar divisas.
Mamani indicó que la producción está siendo positiva y el Gobierno es optimista con los resultados, pues por cada hectárea sembrada se cosechan 2,2 toneladas del grano.
La situación es mucho más favorable que el año pasado, cuando a causa de una de las peores sequías en la historia del país el volumen de soya que se produjo fue mucho más bajo de lo que se había proyectado, lo que, según el Gobierno, generó el encarecimiento y desabastecimiento de algunos productos derivados, como el aceite refinado.
La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) se refirió a la decisión de retomar las exportaciones del grano y señaló que es tarde, pues el productor demandaba la apertura a mercados externos a inicios de año.
“A parte de no ser suficiente (el volumen), es tarde. El 90% de la cosecha ya pasó, al productor le servía (la exportación) al inicio de la cosecha”, dijo el presidente la CAO, Klaus Frerking.
En ese sentido, también pidió que se liberen las exportaciones de otros productos como la carne de res, cuyo veto se mantiene vigente desde el pasado 5 de febrero.




















































































