Por segundo día, los cisterneros mantienen una vigilia en la zona de Río Seco, Santa Cruz, exigiendo a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) un incremento en los pagos por fletes de transporte de combustibles importados.
La medida, liderada por la Federación de Cisterneros del Sur, busca presionar a la petrolera estatal ante el alza de costos operativos, mientras YPFB advierte a las empresas con cumplir los contratos que firmaron.
Sergio Koski, dirigente del sector, aclaró que la protesta no implica un bloqueo, sino un «control para cumplir una resolución de asamblea: no despachar unidades vacías».
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Explicó que, aunque cisternas cargadas ingresan al país desde Argentina y Paraguay, «no están saliendo vacías a recargar», lo que podría generar desabastecimiento en los próximos días.
«El efecto se sentirá cuando se interrumpa el flujo normal de unidades», señaló Koski, en contacto con Unitel.
Asimismo, el dirigente aclaró que las filas en las estaciones de servicio que se observan en estos momentos no son a causa de la medida de presión del sector, que, por el momento, no genera escasez, como advierten algunas autoridades.
Joel Callaú, gerente de YPFB Logística, minimizó el miércoles el impacto de la protesta, asegurando que «el 90% de las empresas con contrato acepta las tarifas vigentes hasta junio». Sin embargo, reconoció que un 10% del sector exige aumentos.
La estatal denunció que los movilizados impiden el trabajo de choferes dispuestos a operar bajo los términos actuales.
La federación insiste en que, sin un ajuste urgente, el servicio de distribución colapsará en varias regiones.
Mientras tanto, YPFB convocó a los cisterneros a reunirse el sábado y el próximo martes, con el fin de que levanten la medida de presión. Callaú exhortó al sector a cumplir el contrato vigente y después renegociar uno nuevo.





















































































