La Cámara Boliviana de Desarrolladores Inmobiliarios (CBDI) publicó la actualización del Índice de Costos de Construcción de Vivienda (ICC-CBDI) correspondiente a julio de 2025, herramienta técnica que permite medir la evolución de los costos directos de construcción en el país.
Según el informe, entre diciembre de 2023 y julio de 2025, los costos de construcción acumularon incrementos significativos: un 39,6% en viviendas unifamiliares y un 48,8% en edificios residenciales.
Estas cifras reflejan el efecto combinado del aumento sostenido en precios de materiales, mano de obra y servicios, en un contexto marcado por la volatilidad cambiaria y ajustes en las cadenas de suministro.
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Construcción
“El ICC-CBDI es una herramienta confiable y transparente que permite fortalecer la formalidad, proteger inversiones y generar confianza entre desarrolladores, entidades financieras y clientes”, destacó Óscar Paz Gutiérrez, presidente de la CBDI.
Inspirado en el índice CAC utilizado en Argentina, el ICC-CBDI busca consolidarse en Bolivia como un referente técnico para actualizar contratos, ajustar precios y proyectar escenarios de inversión en el sector inmobiliario formal.
La entidad invitó a todos los actores del sector a emplear el índice como insumo estratégico en un entorno económico cada vez más exigente.
La información detallada y la metodología del índice están disponibles en el portal oficial de la institución: www.cbdi.org.bo/icccbdi.
De acuerdo con el Gobierno, el incremento en los costos de construcción se debe a que la mayoría de productos e insumos que utiliza el sector son importados. Entonces, se deben adquirir con dólares que se encuentran en el mercado informal en hasta Bs 18, el doble del tipo de cambio oficial.
Para enfrentar la crisis que atraviesa el sector, el Órgano Ejecutivo tomó una serie de medidas, como mayores facilidades arancelarias para los materiales de construcción. Además, se prevé que el inicio masivo de producción del Complejo Siderúrgico del Mutún ayude a disminuir la importación de acero.
De esa manera, el Gobierno espera ahorrar hasta $us 200 millones en la importación de materiales que se destinan a la construcción.





















































































