En medio de la crisis económica, los dos candidatos que siguen en carrera electoral ofertan propuestas para impulsar la economía y generar estabilidad. Varias de esas promesas son ambiciosas y desafiantes.
Rodrigo Paz, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), y Jorge Quiroga, de Libertad y Democracia (Libre), irán el 19 de octubre a un inédito balotaje y uno de ellos será el Presidente de Bolivia por el próximo quinquenio.
En un contexto de limitaciones presupuestarias, es crucial analizar la viabilidad, las fuentes de financiamiento y los efectos a corto y largo plazo de las ofertas.
Esas propuestas crean expectativas en la población, pero su implementación puede ser compleja y, si se quedan en promesas, podrían erosionar la confianza de la población y jugarle en contra al que sea electo presidente.
Los programas de gobierno presentados por ambos candidatos tienen coincidencias, las principales: achicar el Estado y reducir los gastos.
Ambos comparten un discurso promercado y favorable al reordenamiento de las finanzas públicas. Los dos apuntan al crédito internacional como medida urgente para tener dólares y salir de la crisis. Y sugieren priorizar el impulso al crecimiento como base para mejorar empleo y bienestar, destacando estrategias para estimular la inversión y la productividad.
Promesas
Sin embargo, una cosa es el plan de gobierno que ambos candidatos presentaron al Órgano Electoral y otra, las ofertas que surgieron en su campaña. Principalmente, en el caso del PDC, su programa no contempla muchas de las promesas que sus candidatos hacen públicamente.
Para el economista Alberto Bonadona, los dos candidatos tienen primero que priorizar a qué sector de la economía le darán mayor impulso: a la minería, a la industria o a otra.
En el caso del PDC, Bonadona dice que sus ofertas son muy generales y hay que preguntarse cómo las ejecutará. “Por ejemplo, su 50/50 suena bien para las regiones, para los municipios, pero eso supone recortarle al Gobierno central recursos que tiene para responder a educación, a salud y tendrán la capacidad las regiones de enfrentar esto. Es una duda que no es sencilla”, dijo a La Razón.
Bonadona también pregunta si el “Estado tranca” del que habla Paz es la respuesta libertaria de Jaime Dunn de reducir el Estado o es lo que dice Edman Lara sobre eliminar aranceles, nacionalizar vehículos chutos o implica algo más. “No está claro”.
“La pregunta es hasta qué punto puede él (Paz) llevar ese programa. Necesita una reformulación considero yo, viendo la coyuntura: falta de dólares, problemas de combustibles, esos temas de inflación que están en el día a día”, acotó.
Para el economista no está claro hacia dónde apunta el programa del PDC, pues “sus compromisos son tremendamente regionales, por eso ganó en los municipios de occidente; ha logrado compromisos que podrían tener más carácter corporativo, lo cual sería casi repetir lo que tuvimos hasta ahora”.
FMI
Consideró que los dos candidatos terminarán recurriendo al Fondo Monetario Internacional (FMI), por la cantidad de recursos que se requieren para afrontar la crisis.
Respecto a las ofertas de Jorge Quiroga, el economista pregunta en qué términos va a estructurar el plan para presentarle al FMI, que exige un programa de desarrollo económico para entregar fondos.
“El llegar al Fondo supone tener un programa claro y Tuto ha estado hablando de todos los sectores: minero, agroindustrual, agricultor, turismo; todos metidos en una sola bolsa. Yo considero que lo que se tiene que ver es cuál va a ser el sector que lidere y pueda convertirse el motor”.
Además, aseguró que debe analizar qué hará, por ejemplo, con el sector minero para dejar el extractivismo actual.
“¿Qué harán con las empresas estatales? Tuto habla de privatización y cierre, y ahí Rodrigo no acaba de aclarar. Hasta dónde podrá llevar adelante eso con los compromisos que ya tiene”.
El economista Gonzalo Colque, de la Fundación Tierra, explicó que ambas propuestas tienen sus pros y sus contras.
“Rodrigo Paz y Edman Lara aciertan en algo clave: apoyar a lo que da de comer a la gente; es decir, a la economía popular o informal, que emplea al 70% de la población. Dos de cada tres bolivianos son transportistas, cuentapropistas o comerciantes”, indicó.
Análisis
“Por otro lado, Tuto Quiroga y JP (Juan Pablo Velasco) también tienen su mérito al poner sobre la mesa un tema incómodo pero urgente: combatir la crisis económica que afecta a todos. La moneda nacional perdió su poder adquisitivo, tanto que vale la mitad de lo que valía hace un año y medio”, acotó en una explicación que hizo pública en sus redes sociales.
Sin embargo, observó que el talón de Aquiles de Paz y Lara es que prometen lo imposible: gastar más y, al mismo tiempo, recaudar menos; bajar impuestos, bajar aranceles, descentralización.
“Sus propuestas, además de tener contradicciones e inconsistencias, fueron mutando desde ofertas moderadas hacia promesas cada vez más abultadas, demagógicas y populistas”, analizó.
Respecto a Libre, dijo que no promete dulces, sino terapia intensiva y plantea un ajuste de cinturones; una economía dura con ruptura radical con el estatismo.
“El sacrificio pagaríamos todos, pero los beneficios serían mayormente para el sector privado”, analizó Colque, y dijo que en las dos propuestas económicas “hay demagogia de un lado y fundamentalismo ideológico del otro”.
Y remarcó: “Para encarar la crisis y estabilizar la economía, lo que hace falta son medidas concretas, pragmáticas y flexibles”.
Hay algunas ofertas que han desatado la polémica y muchos se preguntan si podrán cumplirse.
La que más ha dado que hablar es la oferta del candidato a Vicepresidente del PDC, Edman Lara, quien prometió subir la Renta Dignidad de Bs 300 a Bs 2.000.
Lea más: Ofertas de Paz y Tuto se muestran difíciles de cumplir
Shock
Según un análisis del economista Luis Fernando Romero, un eventual incremento de ese tamaño en la Renta Dignidad subiría el gasto del Estado en 446%.
“Se puede coincidir en que ambos quieren estabilizar la economía y sacar a Bolivia de la crisis, aunque no son específicos en cómo lo harán. Son timoratos al hablar de subvención a los hidrocarburos y ajuste fiscal”, dijo Romero a La Razón.
Aseguró que, tras revisar los dos planes, existen muchas similitudes y lógicamente diferencias. Sin embargo, aunque por caminos diferentes, ambos apuntan a reducir el Estado y el déficit fiscal.
“Existen diferencias y similitudes en lo que han planteado en lo económico Tuto Quiroga y Rodrigo Paz. Entre las similitudes, aunque van por caminos diferentes, es reducir el déficit fiscal, bajar los impuestos, formalizar la economía, dar condiciones al sector privado, atraer inversión”, dijo.
En criterio de Romero, Quiroga ofrece más medidas de shock y no de un reajuste paulatino como plantea Paz. “El plan de Tuto apunta en gran porcentaje a la llegada de recursos, financiamiento externo de, por ejemplo, el FMI”.
“Las ofertas de Paz son medidas paulatinas apuntando también a la búsqueda de llegada de recursos externos. Lo de Tuto se puede catalogar como un plan económico más de centro derecha y liberal y de Paz más de centro izquierda y populista”.
Y consideró que seguramente el que entre al Gobierno tendrá que hacer reajustes en función a cómo encuentren el Estado.
Medidas pragmáticas
Pablo Mendieta, economista cruceño, considera que lo más importante son ofertas pragmáticas y reales, pues el país necesita con urgencia dólares, combustible. El país nos exige soluciones a la crisis económica”, asegura.
“Es fundamental que los dos candidatos tengan un sentido de pragmatismo; yo creo que sus programas están basados, hace dos meses, en sus intenciones hacia los asuntos del Estado y cuando nos enteremos cuál es la situación real de las finanzas públicas, por ejemplo, los planes van a sufrir modificaciones”, dice a La Razón.
Mendieta sugiere que los candidatos tomen lo mejor de los otros planes, incluso de su actual contrincante, porque se necesitará pragmatismo realista a la hora de gobernar.




















































































