Un proyecto que combina cooperación internacional y desarrollo rural busca transformar la economía de los Yungas, en La Paz. Con una inversión de Bs 63 millones de la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (Koica), más de 1.000 familias productoras de café en La Asunta, Chulumani y Caranavi recibirán apoyo técnico y comercial para mejorar su productividad y abrir nuevos mercados.
La iniciativa pretende sustituir gradualmente cultivos de coca excedentaria por café de calidad, con un enfoque de sostenibilidad y resiliencia frente al narcotráfico y la pobreza.
El proyecto, denominado Fortalecimiento de las Economías Locales y Control de Expansión de Cultivos Excedentarios de Coca, es impulsado por el Programa de Desarrollo Integral Rural de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en coordinación con el Gobierno boliviano.
Coca
Este programa comenzó hace siete años con un capital semilla de la Embajada de Francia y ahora se fortalece con la participación de Corea, que garantiza su ampliación y sostenibilidad.
“Hoy, con el apoyo de Koica, consolidamos un trabajo continuo y reafirmamos nuestro compromiso con el desarrollo integral rural, acompañando a los productores para convertir desafíos en oportunidades, junto a las mujeres productoras que lideran y ganan espacios, y con los jóvenes innovadores que están transformando el futuro del café, principalmente el de especialidad”, señaló la representante de la UNODC en Bolivia, Mónica Mendoza.
El programa intervendrá en 888 hectáreas, promoviendo la tecnificación del cultivo, la capacitación en buenas prácticas y el acceso a mercados justos y sostenibles. El objetivo es no solo mejorar los ingresos de las familias beneficiadas, sino también consolidar una alternativa frente a los cultivos de coca excedentaria.
Café
El viceministro de Coca y Desarrollo Integral, Mateo Mamani, destacó que la iniciativa se enmarca en la política de sustitución de sembradíos ilegales, apostando por cultivos de alto valor agregado y sostenibles como el café.
Mendoza enfatizó que el proyecto debe convertirse en un modelo de cooperación efectiva que involucre al sector público, privado, comunidades y cooperación internacional.
“La invitación es que nos veamos en las comunidades con los productores, que vengan con nosotros a La Asunta, Chulumani y Caranavi a probar el buen café boliviano, pero aún más a entender que este café vale mucho y que está compitiendo en el mercado internacional”, indicó.
Con esta alianza, se busca no solo reforzar la resiliencia de las comunidades, sino también prevenir delitos asociados a la droga, la delincuencia organizada y la corrupción, apostando por un desarrollo rural inclusivo y sostenible.





















































































