Este martes, la Policía Boliviana aprehendió al presunto dirigente petrolero Ludwig Sánchez, quien es el denunciante en el caso Botrading, que investiga a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) por una supuesta adquisición de combustibles con sobreprecio.
La información la compartió el propio Sánchez, quien al verse rodeado de efectivos policiales decidió grabar y postear lo que sucedía. Se encontraba acompañado de su hija menor en la ciudad de Cochabamba.
Dirigente
En agosto, Jorge Montero, vocero de YPFB, informó que el dirigente, quien en realidad es solo un estudiante, cuenta con varios procesos legales en su contra. Inclusive, se encontraría prófugo desde junio, cuando conoció que existía una orden para su aprehensión.
“Este personaje actualmente tiene una orden de aprehensión y es buscado por la Policía (…), tiene una imputación formal, no una simple denuncia. Entonces, como YPFB, nos vemos obligados a desenmascarar a este señor que lo único que está haciendo es manchar la buena gestión que se viene realizando”, denunció el funcionario en esa oportunidad.
De acuerdo con el vocero de la estatal, Sánchez ofrecía cargos públicos a nombre de varias empresas estatales del sector hidrocarburífero. Por ello, al menos según lo que señala YPFB, hay una centena de víctimas que cayeron en las estafas de esa persona.
“El dinero iba a su cuenta personal de este señor. Estas personas no se atrevían a denunciar estos hechos porque obviamente han sido amenazadas”, afirmó.
En aquella oportunidad, Montero explicó que Sánchez deberá ir con detención preventiva de 120 días al penal de El Abra, en Cochabamba.
Este martes, tras conocerse su aprehensión, la Federación Departamental de Profesionales Petroleros de La Paz celebró el hecho y acusó al dirigente de ser un “falso”.
“Todo por hacer daño a todos los profesionales petroleros de Bolivia por toda la estafa que hizo a la mayoría de los estudiantes de las diferentes universidades de Bolivia”, se lee en una publicación de esa federación.
El ahora detenido denunciaba que YPFB importó combustibles con un sobreprecio de aproximadamente $us 800 millones, versión que la petrolera estatal rechazó rotundamente en reiteradas oportunidades.





















































































