En la COP30 —la Conferencia de las Partes de la ONU sobre Cambio Climático— la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático (PBFCC) presentó una propuesta para impulsar la cooperación internacional sin recurrir a los mercados de carbono, al considerar que estos mecanismos no reducen emisiones y generan riesgos sociales y ambientales.
La iniciativa boliviana se basa en el Artículo 6.8 del Acuerdo de París, que promueve formas de colaboración no mercantiles, centradas en la asistencia técnica, el financiamiento justo y la valorización de prácticas sostenibles de comunidades indígenas y campesinas.
“El mercado de carbono es una falsa solución (…) una gran empresa paga para compensar su nivel de emisiones, pero realmente no está disminuyendo”, afirmó Cristian Flores, técnico de la PBFCC, desde Belém, Brasil. El especialista alertó que poner precio al carbono convierte a los territorios comunitarios en mercancías y amenaza la tenencia colectiva de la tierra.
COP30
La propuesta boliviana plantea fortalecer mercados locales, la producción agroecológica y los circuitos cortos de comercialización, especialmente en áreas como el norte amazónico, donde el aprovechamiento sostenible de la nuez es clave para miles de familias.
Además, se articula con la Estrategia Nacional de Agroecología, impulsada junto al Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras y colectivos ambientales. Según la PBFCC, estos enfoques ofrecen una respuesta justa al cambio climático, evitan que los territorios sean usados como “monedas de cambio” y contribuyen a la seguridad alimentaria.
De acuerdo con la PBFCC, el Artículo 6.8 continúa rezagado dentro de las negociaciones climáticas, ya que la atención global se ha concentrado en los mecanismos de mercado. Por ello, Bolivia quiere impulsar un debate más amplio que priorice mecanismos inclusivos, que fomenten una cooperación efectiva entre Estados y eviten nuevas formas de desigualdad climática.
Según Flores, el documento presentado no solo busca incidir en la discusión internacional, sino también abrir oportunidades de financiamiento para iniciativas locales que ponen en el centro la vida, la biodiversidad y la resiliencia comunitaria.
Con esta propuesta, Bolivia refuerza su postura de defensa de los territorios y de alternativas climáticas que no dependan de la lógica de compensación, sino de la construcción colectiva de soluciones reales ante la crisis climática.
Desde la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco) consideran que la COP30 es la oportunidad de mostrar que sostenibilidad y desarrollo económico pueden “avanzar de la mano”.





















































































