La Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) atraviesa una crisis financiera y estructural que se reveló por los informes que recibió la nueva administración.
De los Bs 4.600 millones asignados para esta gestión, solo se ejecutó el 40%, equivalente a Bs 1.840 millones, pero aun así “no hay plata” para atender las demandas del sector productivo, informó este jueves el ministro interino de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Óscar Justiniano.
“De los 4.600 millones de bolivianos que tenía Emapa asignados, su ejecución presupuestaria no llegó a más del 40%, pero a la vez también encuentras que no hay plata en Emapa”, afirmó en contacto con Asuntos Centrales.
Emapa
El ministro calificó como “legítimas” las exigencias y necesidades de productores y sectores vinculados con la empresa pública, pero hoy es financieramente imposible atender sus demandas.
La situación llevó al Gobierno a intervenir la entidad, luego de detectar indicios de corrupción en diferentes niveles. Auditorías especiales y una investigación forense buscan establecer “cómo se mal utilizó la plata” y quiénes son los responsables.
Según Justiniano, el diagnóstico inicial revela 214 procesos administrativos y legales, algunos abiertos desde septiembre y otros rezagados desde hace años, muchos de ellos próximos a vencer. El ministro fue contundente al describir el alcance del daño institucional.
“Emapa es un nido de corrupción en grano, en el tema de contrataciones para hacer las industrias, en operación de las industrias, en la dotación de lo que teóricamente es la subvención, de quiénes la recibían, cómo estaba conformado”, protestó.
Aseguró que el Gobierno conformó un equipo técnico especializado para dar respuestas inmediatas a la población y reconstruir la gestión de la estatal bajo criterios de transparencia y eficiencia, evitando repetir prácticas irregulares del pasado.
También anunció que todas las irregularidades detectadas serán denunciadas ante las instancias competentes “en su momento adecuado” y con sustento documental.
La crisis en Emapa ocurre en un momento clave para el abastecimiento de alimentos y para la recuperación económica del país, lo que añade presión sobre la necesidad de reestructurar la entidad y garantizar transparencia en el uso de recursos públicos.





















































































