Con el objetivo de reimpulsar la minería, la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB) y la Federación Regional de Cooperativas Mineras Auríferas del Norte de La Paz (Fecoman) anunciaron su respaldo al nuevo ministro de Minería, Marco Antonio Calderón.
Los ejecutivos de ambas federaciones se reunieron este martes con la nueva autoridad para definir las primeras medidas de esa cartera de Estado.
“Hay un compromiso del nuevo ministro. Creo que estamos hablando el mismo idioma, él mismo se ha comprometido y ha indicado que va a trabajar de mano con la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (…), es una buena señal, en menos de 24 horas de su designación, ya está viendo su trabajo”, destacó Andrés Paye, secretario ejecutivo de la FSTMB.
Minería
El dirigente sostuvo que el país necesita reconstruir una política minera “verdadera y coherente”, capaz de traducirse en productividad, generación de ingresos y beneficios reales para el pueblo boliviano.
De acuerdo con Paye, todavía se deben realizar muchos cambios para incrementar la producción nacional minera.
“El tema de la legislación minera debe beneficiar verdaderamente a la minería y, sobre todo, traducirse en mejoras económicas para el país. Si hubiera habido una política verdadera, la crisis económica no habría golpeado de esta manera al pueblo boliviano”, afirmó.
Paye mencionó que el sector pidió continuidad de la agenda minera y la reactivación de yacimientos paralizados, como Mallku Khota, Amayapampa y otros distritos que requieren condiciones de inversión y garantía jurídica para avanzar.
El presidente de la Fecoman, Efraín Silva, manifestó su apoyo y su intención de trabajar de manera coordinada para fortalecer la producción y generar mayor estabilidad dentro del sector.
“Hoy hemos tenido una reunión con el flamante ministro y le aseguramos el apoyo total como federación”, sostuvo.
Silva dijo que en la reunión con el ministro se le hizo conocer los problemas que hubo en la última gestión de gobierno en el desabastecimiento del diésel.
En su criterio, hubo una “discriminación” por parte de las autoridades salientes que priorizaron la entrega de carburantes solo a algunos sectores y federaciones, por lo que las cooperativas tenían que comprar el litro de combustible a precios muy elevados, de manera que nunca sintieron la subvención.





















































































